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	<title>Santa María de la Vida Oculta archivos - Asociación Misericordia</title>
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		<title>Santa María de las esperas</title>
		<link>https://www.acfmisericordia.org/santa-maria-de-las-esperas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 20 Feb 2022 15:46:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Santa María]]></category>
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				<div class="et_pb_text_inner"><h3 style="text-align: center;"><strong>Santa María de las esperas </strong></h3>
<p><strong> </strong></p>
<p>Santísima Virgen María, Madre de Dios, que es rico de tiempo y de larga espera; nosotros, pobres de tiempo y con escasa capacidad de aguante, que tenemos que estar esperando constantemente y nos cuesta mucho esperar, implóranos tu protección y ayuda.</p>
<p>Tú siempre supiste aguardar en vigilante espera la hora del Señor, como Virgen prudente, siempre con la lámpara encendida, como Madre amorosa, sin cansarte de esperar.</p>
<p>Que largas esperas en tu vida silenciosa de Nazaret hasta que el Señor “miró la humillación de su esclava”. Qué expectante estuviste desde la Anunciación del ángel al nacimiento de Jesús. Qué larga espera en Egipto, desterrada; en Jerusalén buscando al niño perdido; en Caná, ignorando la “hora” del Señor; en el Calvario, esperando la muerte de tu Hijo; en el cenáculo, aguardando en vigilante espera su Resurrección y más tarde la venida del Espíritu Santo. Qué larga tu espera desde la Ascensión a la Asunción.</p>
<p>Tú supiste acoger con corazón humilde de sierva amorosa y fiel la inesperada respuesta de Jesús: “Mujer, todavía no ha llegado mi hora”. Ayúdanos a entender ese desconcertante y misterioso “todavía no” de Jesús. Enséñanos a esperar, a aceptar las inevitables esperas y demoras, ayúdanos a esperar.</p>
<p>Cuántas esperas en la vida y cuánto nos cuesta esperar; nos impacientamos mucho. Sobre todo, no sabemos estar en vigilante espera; no sabemos qué hacer en el tiempo de espera; invertimos mal los tiempos de espera; nos cuesta descubrir el valor de la espera.</p>
<p>Las esperas nos hacen caer en la cuenta de nuestras pobrezas e insignificancias, de lo mucho que necesitamos y no podemos lograr por nosotros solos, por nosotros mismos.</p>
<p>Nosotros, nerviosos, preguntamos impacientes: ¿aún no?; y el Señor responde: todavía no. Qué misterioso y desconcertante nos resulta muchas veces  ese “todavía no”. Qué largas se nos hacen las horas de Dios, ricas de tiempo, menguadas y breves. Qué interminables se nos hacen las horas cuando le llamamos y no viene, esperamos y no llega “todavía”.</p>
<p>Santa María de las esperas, ayúdanos en nuestras prisas y en nuestras esperas. Madre, que es muy poca nuestra capacidad de aguante. Cuando algo nos gusta y nos interesa, tenemos prisas de que llegue, nos cuesta esperar; cuando tememos algo, nos sobreviene lo que no esperábamos o creíamos, que sería menos duro y costoso, nos impacientamos, nos traicionan los nervios, o se nos hunde la esperanza. Las prisas y las esperas forman parte de nuestro problema.</p>
<p>Nuestra vida está llena de prisas y esperas, de logros y frustraciones. Ven en nuestra ayuda, Santa María de las esperas</p>
<p>Cuanto nos cuesta esperar a los otros, sobre todo esperar a que cambien. Pero no olvidemos que la paciencia pertenece a la categoría del amor. Si amamos, sabremos esperar. Dios es amor y es paciente y de larga espera. “La cólera divina” nunca es la  última palabra de Dios, ni el castigo su última decisión, sino el perdón; siempre está dispuesto al perdón, a dejar atrás sus amenazas, <strong>si nosotros estamos dispuestos  a retomar el buen camino.</strong></p>
<p>El Señor nos espera a nosotros, hemos saber aprender a esperar a los otros. “El respeto total del otro siempre ha de tomar visos de paciencia, ya que necesariamente incluye un elemento que se llama tiempo”. Necesitamos mucho tiempo para llegar a conocer al otro, para reconocerle tal y como es llamado por Dios en su seguimiento. Necesitamos mucho tiempo para desprendernos de nosotros mismos y aceptar al otro tal cual es. Necesitamos mucho tiempo para saber respetar el ritmo de cada persona. Hay que saber esperar. En el servicio de Dios esperando también se le sirve.</p>
<p>Cuántas veces dejamos a Dios para lo último y no lo tenemos como lo más prioritario y urgente en nuestra vida. “Si hoy escucháis la voz del Señor, no endurezcáis vuestro corazón”. Santa María de las esperas, ayúdame, tengo miedo de no estar a tiempo, de no responder a tiempo, al tiempo de Dios. Quítame la cobardía de la dilación. Me da miedo hacer esperar a Dios, no tengo derecho. “Cuántas veces el ángel me decía: alma, asómate ahora a la ventana y verás con cuánto amor llamar porfía, y cuántas, hermosura soberana, mañana le abriremos respondía, para lo mismo responder mañana”.</p>
<p>Santa María de las esperas, enséñanos a esperar sin impacientarnos, aún cuando tengamos que esperar largo tiempo. Danos esa paciencia que perdura en el tiempo y está entretejida de expectativas prolongadas y sabe soportar el peso del retraso. Danos esa paciencia, esa paciente espera que sabe respetar el ritmo del desarrollo de los acontecimientos y la evolución de las personas.</p>
<p>Quien no esté en vigilante espera no verá pasar “lo que pasa”; el suceso no será para el “acontecimiento salvador”. Hay muchos que “viendo no ven y oyendo no oyen”. No basta ver lo que pasa y observar lo que ocurre, si en lo que pasa y ocurre no somos capaces de ver al Señor que pasa trayendo la salvación.</p>
<p>Santa María de las esperas tengo miedo de echar a perder todo por no saber esperar.</p>
<p>Tampoco tengo derecho a hacer esperar a la gente. La dilación puede ocasionar  muchos males. La lentitud en aplicar los remedios es un género de injusticia. Es urgente luchar contra el mal que hace desgraciados a los hombres y es ofensa de Dios. La salvación a veces depende de un momento, que no podemos perder. Con el tiempo, casi todo se deteriora. El que sabe esperar sabe actuar a tiempo, sabe cuándo hay que esperar y cuándo no se puede esperar más. El perezoso e indolente no agrada al Señor.</p>
<p>Santa María de las esperas, ayúdanos a estar en vigilante espera. Esta vigilancia nos valdrá la visita del Señor a la hora que él ha determinado en sus insondables y bondadosos designios.</p>
<p><em>Santa María de las esperas, ruega por nosotros.</em></p>
<h6>(Citas extraídas del mencionado libro<strong> Sub tuum praesidium Sancta Maria, Mater Ecclesiae </strong>en las páginas 179 a 185, Editorial EDICE, Madrid, 2016).</h6></div>
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		<title>Santa María de la Vida Oculta</title>
		<link>https://www.acfmisericordia.org/santa-maria-de-la-vida-oculta/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 18 Jan 2022 15:28:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Santa María]]></category>
		<category><![CDATA[Santa María de la Vida Oculta]]></category>
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				<div class="et_pb_text_inner"><h3 style="text-align: center;"><strong><em>Santa María de la vida oculta</em></strong></h3>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Santa María de la vida oculta en los largos años de Nazaret, vengo a pedirte que me admitas junto a San José, a compartir esa vida oculta con Cristo para Dios. Por el bautismo, nuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Los consagrados a Dios en el sacerdocio, en la vida religiosa o de cualquier otra forma, están comprometidos a seguir más de cerca a Cristo en la vida escondida. El Espíritu Santo nos impulsa a todos a no vivir para nosotros mismos, sino para él, que por nosotros murió y resucitó. Santa María de la vida oculta quiero esconder mi vida en Cristo.</p>
<p style="text-align: justify;">La vida escondida con Cristo no es vida escondida en el egoísmo, en una falsa humildad y un falso misticismo, que se refugia en la soledad, porque piensa que el mundo es malo y estar con la gente es peligroso y complicado. Vida oculta no es vida inhibida, sin preocupaciones ni problemas; no es un angelismo absurdo que ignora los problemas y las dificultades de la vida real de la gente. Vida oculta no es vida huidiza de las personas, acomplejada, miedosa, desentendida de todo compromiso, no es vida aburguesada, inactiva, apática, comodona, enemiga de toda novedad por lo que toda novedad tiene de renovación y esfuerzo, de compromiso y de acción. Tampoco es una vida inútil, inutilizada por no poner en juego los talentos.</p>
<p style="text-align: justify;">Santa María de la vida oculta, ayúdame a descubrir en qué consiste la vida oculta con Cristo y comprender y vivir sus riquezas y exigencias. San José, siempre justo y fiel, que pasaste de puntillas por la vida para no distraer la atención de nadie y que todos miraran y atendieran a Jesús y a María, eres un encanto, el hombre que mejor entendiste y tradujiste en vida la vida escondida de tu amado Jesús y de María, admíteme en tu “taller” de vida escondida.</p>
<p style="text-align: justify;">La vida oculta tiene una dimensión psico-sociológica, que es la que viven millones de seres humanos, una vida ignorada, de seres insignificantes, que no llaman la atención, ni despiertan el interés de nadie, que viven sin apenas ser notados, sin hacer ruido, sin dejar huella; personas anónimas, apenas sin nombre, desconocidas, sin brillo, sin prestigios, sin privilegios, del montón. Tú, Señor, quisiste vivir esta dimensión de la vida escondida de tantos seres humanos; no ocupaste cargos; estuviste entre la gente sencilla; no gozaste de privilegios, tú que los tenías todos; no hubo un trato especial para ti por parte de la sociedad de los hombres.</p>
<p style="text-align: justify;">Enséñanos a ser así. La mayor parte somos seres sin importancia en el mundo; no nos demos importancia; no busquemos notoriedad; hagamos el bien a manos llenas y no nos preocupe otra cosa; sigamos siendo seres sin importancia a la mirada de las gentes, y gratos a la mirada de Dios Padre. Ante Dios nadie es un anónimo. Todos tenemos una dignidad y un valor espiritual tan grande que Dios nos ama como hijos suyos, redimidos a precio de sangre de Jesucristo Redentor. Que no nos preocupe aparentar, sino ser. Ante ti, Señor, no vale lo que uno aparenta, sino lo que es, no vale uno por lo que hace, sino por el modo como lo hace. Nunca es inútil uno porque pueda hacer poco o nada, sino cuando vive en el egoísmo y en el desamor. Santa María de la vida oculta, enséñanos a vivir una vida escondida, pero escondida con Cristo para Dios; enséñanos a servir sin pasar factura, a amar con amor desarmado, a hacer muchas cosas por los demás, a dar a fondo perdido, a vivir de la fe, como tú San José, una vida perdida de Jesús.</p>
<p style="text-align: justify;">Para vivir en santidad y justicia hemos de reprimir nuestros egoísmos; hemos de callar y guardar secretos, no podemos decir todo lo que sabemos; no es lícito revolver el cieno y el fango de nadie, por el placer de demostrar que estamos enterados. Señor, tu que te anonadaste, ayúdanos a negarnos a nosotros mismos, cuando nuestro yo maligno quisiera sobresalir; llamar la atención. Que sepamos callar y comprender, para no exasperar aún más al débil, al caído, con nuestros comentarios y murmuraciones; que sepamos arropar con cariño las heridas del alma de tantos heridos, que, al airearlas y exhibirlas a la crítica mordaz y la incomprensión, se emponzoñan, infectan y agravan aún más. Propagar bulos, noticias sensacionalistas, sembrar chismes por afán de notoriedad, no está conforme con la condición cristiana de vivir una vida escondida con Cristo en Dios.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin una vida escondida en Cristo, para Dios, no será posible que vivamos esas dos actitudes profundas: el silencio de la espera y el silencio de la aceptación plena de amor. Ahora me explico vuestra vida y vuestra misión, oh María!, oh, José; ahora me explico vuestra fidelidad y vuestra entrega.</p>
<p style="text-align: justify;">Señor, enséñanos a vivir una rica vida interior, contigo. Tú no te pagas de apariencias; das más importancia y extensión a la vida de trabajo callado, humilde, sencillo; los niveles de santidad no van por las cosas externas; no todo es igual, ni da todo lo mismo; hay cosas “necesarias” y otras que no son tanto; hay cosas importantes y otras que son “vanidad de vanidades”; no vale la pena dedicar a todo el mismo esfuerzo, ni gastar energías en cosas que no tienen importancia. Señor ayúdanos a revisar en qué proporción distribuimos el tiempo, cómo invertimos el dinero, las energías, los afectos, las preocupaciones; nunca “para ser vistos”; nunca para “agradar” a la gente y sacar provecho egoísta. Tú, Santa María de la vida oculta, no tuviste ventaja alguna humana por tu condición de Madre de Dios; tú, San José, en un segundo plano, no tuviste privilegio alguno por ser esposo de María y padre adoptivo de Jesús; con vosotros queremos aprender a vivir una vida escondida con Cristo para Dios.</p>
<p style="text-align: justify;">Trabajaremos sin mirar al tendido. Haremos las cosas para la gloria de Dios, no para la galería. Miraremos a Dios, solo a Dios, que ve lo escondido del corazón del hombre. Intentaremos vivir en profundidad y en serio no queremos aparentar, sino ver.</p>
<p style="text-align: justify;">San Jose, ocultó en Nazaret con María y Jesús; Santa María de la vida oculta en Nazaret con Jesús, rogad por nosotros, que queremos escondernos con vosotros con Cristo para Dios.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Santa María, de la vida oculta, ruega por nosotros.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em></em></p>
<h6 style="text-align: justify;"><strong>(Citas extraídas del citado libro <em>Sub tuum praesidium, Sancta Maria, Mater Ecclesia, en</em> las páginas 420 a 424, Editorial EDICE, Madrid 2016).</strong></h6></div>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p style="text-align: justify;">La Asociación Misericordia dio inicio en octubre pasado a una sección nueva. Se trata de transmitir regularmente unos preciosos pensamientos sobre la Santísima Virgen María de autoría del Obispo emérito de San Cristóbal de La Laguna, Canarias, Mons. Damián Iguacén Borau.<br /> Este ilustre Prelado, fue el Obispo más anciano del mundo hasta su fallecimiento el 24 de noviembre.<br /> Cuando Mons. Damián Iguacén cumplió cien años, la Conferencia Episcopal Española publicó un libro denominado “Sub tuum praesidium Sancta Maria, Mater Ecclesiae” que reúne una serie de escritos de D. Damián sobre la Virgen María, dedicados a las más variadas advocaciones y títulos de la Virgen por él ideados.<br /> Por considerarlas de mucha utilidad para nuestros lectores, publicaremos regularmente citas de esos escritos de Mons. Iguacén en el libro editado por la CEE en la Editorial EDICE, Madrid 2016.</p></div>
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