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	<title>Incondicionalidad archivos - Asociación Misericordia</title>
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		<title>Santa María de la mirada limpia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 14 Nov 2020 17:08:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Santa María]]></category>
		<category><![CDATA[Incondicionalidad]]></category>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p style="text-align: justify;">Señor Jesucristo, qué impresionantes son tus ojos penetrantes, cuando los fijas en las personas y en las cosas. Qué bello es tu mirar. Nos enseñas a ver y a mirar las personas y las cosas en profundidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Tu mirabas, mirabas mucho, me lo cuentan los evangelistas. Tus miradas eran para nuestra enseñanza. Quiero aprender a mirar como tú.</p>
<p style="text-align: justify;">¡Cuántas veces se cruzaron tus ojos con los ojos de tu Madre, Santa María de la mirada limpia, cuando ella te miraba, cuando tú a ella mirabas. Cuántas veces se cruzaron tus ojos con los ojos de mujeres y de hombres, ancianos y niños, ricos y pobres, amigos y enemigos. A nadie miraste con indiferencia ni con desdén.</p>
<p style="text-align: justify;">Santa María de la mirada limpia, con tus ojos puestos en sus ojos, entorna hacia mí esos tus ojos limpios; enséñame a mirarle a él; dile que me mire. Necesito que me mire, que limpie y cure mi mirada, para ver todo como él, como tú, con mirada limpia.</p>
<p style="text-align: justify;">Quiero aprender a emplear bien los ojos, los del cuerpo y los del espíritu.</p>
<p style="text-align: justify;">Muchos se dejan llevar por ‘antojos’ de vista. Los ojos curiosos e incontrolados se pierden, como niños, en el barullo. Qué fácil es caer de ojos, el corazón se inclina mucho a lo que mira. Los que alardean de ‘vista’, de ‘listos y linces’, suelen tener más tropiezos que los ciegos y más caídas. Las personas deslizan mucho más por los ojos que por los pies.</p>
<p style="text-align: justify;">Señor, este es nuestro fallo: no tenemos una mirada de fe, no juzgamos con criterios de fe. Tú eres mi maestro, mi médico y mi redentor, también en esto del mirar. Cura mis ojos Evangeliza mis ojos. Cristianiza mi mirada.</p>
<p style="text-align: justify;">Mira, Señor, cuántos ojos tristes y sucios, que perdieron el encanto de la mirada limpia, ofuscados por concupiscencias malas.</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestra ceguera está, a veces en la perversión del corazón y en la malicia de la intención. La envidia es un mal de ojos. Abundan los ‘ojizainos’ que miran atravesadamente y con mala voluntad. Hay miradas malévolas. Hay quien no sabe mirar a los demás sin fruncir el entrecejo, y quien no mira nunca de frente, siempre de reojo, nunca a la cara.</p>
<p style="text-align: justify;">Miradas enfermizas que no pueden soportar ningún ‘fulgor’ en el prójimo, sin sentirse heridos en su espíritu envidioso, sin poder aceptar la luz que irradian personas singulares.</p>
<p style="text-align: justify;"> Santa María de la mirada limpia, muéstranos a Jesús, pon a Jesús en nuestros ojos, cómo lo llevabas tú retratado en los tuyos. Quiero ver todo desde Jesús, con los ojos de Jesús, con ojos cristianos. Que la yo vea las cosas como tú las ves, Señor, que viniste a enseñarnos a mirar.</p>
<p style="text-align: justify;"> Los ojos cristianos, es decir, en los que está Cristo, han de ser sencillos. Haz mis ojos sencillos, Santa María de la mirada limpia.</p>
<p style="text-align: justify;"> Quiero tener ojos penetrantes, nunca superficiales. Dios mira el interior. Los ojos acostumbrados a ver a Dios en la oración descubren a Dios en las personas y en las cosas y lo identifican inmediatamente; ven la verdad, la bondad, la belleza que Dios, ha derramado sobre las criaturas y miran el mundo y cuánto hay en él con mirada gozosa y entusiasmada.</p>
<p style="text-align: justify;"> Santa María de la mirada limpia, enséñame a descubrir verdades y bellezas y grandezas que se ocultan a los de mirada superficial, racionalista y sucia de egoísmos y pasiones, enséñame a descubrir la belleza de la vida, las tantas cosas buenas y bellas que Dios ha puesto a nuestro alrededor para hacernos felices.</p>
<p style="text-align: justify;"> Santa María de la mirada limpia, enséñame a mirar en cristiano, con una mirada que provoca la admiración y el respeto de la persona mirada. Mirada que no suscita estas reacciones no es mirada limpia, algo busca egoístamente.</p>
<p style="text-align: justify;"> Santa María de la mirada limpia, vuelve a nosotros tus bellos ojos, ‘lago de paz, de luz y de alegría’; limpia nuestro mirar con tu mirar limpio.</p>
<p style="text-align: justify;"> Santa María de la mirada limpia, quita la suciedad de nuestros ojos y de nuestro corazón y haz de nuestros ojos instrumentos de evangelización, portadores de la Buena Nueva.</p>
<p style="text-align: justify;"> Santa María de la mirada limpia, ruega por nosotros.</p>
<p style="text-align: justify;"> Citas extraídas del citado libro <strong><em>Sub tuum praesidium Sancta Maria, Mater Ecclesiae</em></strong> en las páginas 261 a 264, Editorial EDICE, Madrid 2016).</p>
<p>&nbsp;</p></div>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p style="text-align: left;"><em>La Asociación Misericordia dará inicio a una sección nueva. Se trata de transmitir regularmente unos preciosos pensamientos sobre la Santísima Virgen María de autoría del Obispo emérito de San Cristóbal de La Laguna, Canarias, Mons. Damián Iguacén Borau.</em></p>
<p style="text-align: left;"><em>Este ilustre Prelado, es el Obispo más anciano del mundo. Todo un récord digno del Guinness World of Records.</em></p>
<p style="text-align: left;"><em>Cuando Mons. Damián Iguacén cumplió cien años -ahora tiene 104- la Conferencia Episcopal Española publicó un libro denominado “Sub tuum praesidium Sancta Maria, Mater Ecclesiae” que reúne una serie de escritos de D. Damián sobre la Virgen María, dedicados a las más variadas advocaciones y títulos de la Virgen por él ideados.</em></p>
<p style="text-align: left;"><em>Por considerarlas de mucha utilidad para nuestros lectores, publicaremos regularmente citas de esos escritos de Mons. Iguacén en el libro editado por la CEE en la Editorial EDICE, Madrid 2016.</em></p></div>
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<p>La entrada <a href="https://www.acfmisericordia.org/santa-maria-de-la-mirada-limpia/">Santa María de la mirada limpia</a> se publicó primero en <a href="https://www.acfmisericordia.org">Asociación Misericordia</a>.</p>
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		<title>Santa María del buen Conversar</title>
		<link>https://www.acfmisericordia.org/santa-maria-del-buen-conversar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Nov 2020 17:04:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Santa María]]></category>
		<category><![CDATA[Incondicionalidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La entrada <a href="https://www.acfmisericordia.org/santa-maria-del-buen-conversar/">Santa María del buen Conversar</a> se publicó primero en <a href="https://www.acfmisericordia.org">Asociación Misericordia</a>.</p>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p style="text-align: justify;">Santísima Virgen María, hoy vengo a invocarte como Santa María del conversar. En tu vida hubo muchos silencios y soliloquios, pero también conversaciones y encuentros; viviste una vida oculta y silenciosa, pero también estuviste entre la gente, conversando y charlando, alternando y comentando. Tengo gran curiosidad por saber cómo hablabas, de qué hablabas, cómo lo decías.</p>
<p style="text-align: justify;">Los evangelistas relatan siete intervenciones tuyas y todas son diálogo: con el ángel, con Isabel, con Jesús, con las gentes de Caná. Hablabas con José, tu esposo; conversabas con Jesús, tú Hijo; hablabas con la gente de tu pueblo Nazaret, con los parientes que venían a tu casa; tú conversabas con los Cristianos de las primeras comunidades y les explicabas cosas que sólo tú sabías de Jesús.</p>
<p style="text-align: justify;">Entre nosotros se conversa mucho, se habla mucho, pero no lo suficiente y no siempre bien. Santa María del bien decir, de la conversación, enséñanos a hablar. No queremos aprender de ti elocuencia y literatura para solo saber decir bellamente lo que no vale la pena decir; queremos aprender de ti qué es lo que tenemos que decir y cómo lo hemos decir; queremos aprender no el arte de conversar, que eso también es muy importante y muy bueno, sino de qué tenemos que conversar y cómo, para no destruir, sino edificar, para no ofender la verdad ni el bien. “Que nadie os engañe: la conversación mala estraga las buenas costumbres” nos advierte el apóstol.</p>
<p style="text-align: justify;">Madre del bien decir, enséñanos a decir bien.</p>
<p style="text-align: justify;">En nuestras conversaciones, habladas o escritas: lecciones, charlas, conferencias, declaraciones, diálogos, coloquios, escritos, libros, conversaciones públicas y privadas, además de los interlocutores visibles, siempre asisten dos interlocutores invisibles, el Ángel y el demonio, uno y otro intervienen con sus insinuaciones para que digamos el bien o el mal, la verdad, la media verdad o la mentira. En toda conversación puede haber bien o mal, verdad, media verdad o mentira. Nuestro problema es hablar o no hablar, decir o callar, decir o callar, decirlo “tal cual” o “envuelto”, intervenir o dejar pasar, decirlo de un modo o de otra manera. Y siempre intenta meter su baza “el demonio”, que suele actuar como “demonio charlatán”, como “demonio mudo” o como “demonio ambiguo”. Tú, qué siempre triunfas del mal, Santa María de la conversación y del bien decir, ayúdame a vencer estas tres clases de “demonio”, para no caer en la verborrea, en el mutismo, en la ambigüedad.</p>
<p style="text-align: justify;">Una actitud de acomplejado, una postura titubeante, la ambigüedad y la pusilanimidad, es lo más opuesto a lo propio de un cristiano. No seamos unos inconscientes. Mientras Jesús hablaba de pasión y muerte que iba a sufrir; ellos discutían quién era el primero.</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestra actividad en la Tierra, dice San Agustín, debería ser un reflejo del cielo y resumirse en un Amén, Aleluya. Amén a todo el plan de Dios sobre nosotros y sobre el mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos tiene que preocupar tanta explotación del escándalo, la violación de la intimidad de personas, la irresponsable emisión de juicios temerarios sobre persona  e instituciones, la frecuente conversión del rumor en noticia, que debería haber sido confirmada, verificada, antes de ser lanzada.</p>
<p style="text-align: justify;">Buscar siempre la verdad en lo que se dice y se trasmite, nunca se venda, ni se disimule, ni se altere para agradar, causar asombro, ganar fama y dinero, La verdad es la verdad.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando se difama hay obligación de reparar el daño. Mucho cuidado, qué “palabra y piedra suelta no tienen vuelta”.</p>
<p style="text-align: justify;">En el fondo de todo comentario hiriente, maledicencia y frases despectivas suele haber siempre envidia, no hay que creerlo tal como lo dicen. “Palabra y piedra suelta no tienen vuelta” dice el refrán. Cuidemos bien qué decimos y cómo lo decimos. “Las palabras vuelan, los escritos permanecen”. Es grande la responsabilidad de los que prodigan noticias falsas, bulos, chismes, calumnias.</p>
<p style="text-align: justify;">Purifiquemos ¡nuestros labios y nuestras plumas!</p>
<p style="text-align: justify;">La primera oración litúrgica de cada mañana es: “Señor, ábreme los labios y mi boca proclamará tu alabanza”. Nuestros labios están hechos para “bien decir”, no para “mal decir”. Santa María del buen conversar, ayúdanos a ser siempre amantes de la verdad y modelos del “buen conversar”.</p>
<p style="text-align: justify;">Santa María del buen conversar, ruega por nosotros</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">(Citas extraídas del citado libro <strong><em>Sub tuum praesidium Sancta Maria, Mater Ecclesiae</em></strong> en las páginas 60 a 74, Editorial EDICE, Madrid 2016).</p></div>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p style="text-align: left;"><em>La Asociación Misericordia dará inicio a una sección nueva. Se trata de transmitir regularmente unos preciosos pensamientos sobre la Santísima Virgen María de autoría del Obispo emérito de San Cristóbal de La Laguna, Canarias, Mons. Damián Iguacén Borau.</em></p>
<p style="text-align: left;"><em>Este ilustre Prelado, es el Obispo más anciano del mundo. Todo un récord digno del Guinness World of Records.</em></p>
<p style="text-align: left;"><em>Cuando Mons. Damián Iguacén cumplió cien años -ahora tiene 104- la Conferencia Episcopal Española publicó un libro denominado “Sub tuum praesidium Sancta Maria, Mater Ecclesiae” que reúne una serie de escritos de D. Damián sobre la Virgen María, dedicados a las más variadas advocaciones y títulos de la Virgen por él ideados.</em></p>
<p style="text-align: left;"><em>Por considerarlas de mucha utilidad para nuestros lectores, publicaremos regularmente citas de esos escritos de Mons. Iguacén en el libro editado por la CEE en la Editorial EDICE, Madrid 2016.</em></p></div>
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<p>La entrada <a href="https://www.acfmisericordia.org/santa-maria-del-buen-conversar/">Santa María del buen Conversar</a> se publicó primero en <a href="https://www.acfmisericordia.org">Asociación Misericordia</a>.</p>
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		<title>Santa María de la Incondicionalidad</title>
		<link>https://www.acfmisericordia.org/santa-maria-de-la-incondicionalidad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 31 Oct 2020 15:50:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Santa María]]></category>
		<category><![CDATA[Incondicionalidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La entrada <a href="https://www.acfmisericordia.org/santa-maria-de-la-incondicionalidad/">Santa María de la Incondicionalidad</a> se publicó primero en <a href="https://www.acfmisericordia.org">Asociación Misericordia</a>.</p>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p><span style="font-size: 14px; text-align: justify;">Estoy muy preocupado, porque, además sé que la fuerza de la evangelización queda muy debilitada cuando los evangelizadores andan divididos entre sí con tanta suerte de discordias.</span></p>
<p style="text-align: justify;">Incondicional es el adepto sin límite ni condición alguna&#8230; &#8230;No podré ser incondicional si no admiro seriamente a la perfección, sin la cual no seré apto para anunciar tu  Reino. No podré ser incondicional si no soy ‘manejable’ por el «santo entregamiento», instrumento dócil que no ofrece resistencia al que lo ha manejar. Está en disponibilidad el que vale, puede y quiere. Yo puedo, sirvo y valgo con tu gracia.  Y, si puedo y sirvo para algo en tu Iglesia, ¿por qué no me he de ofrecer? Quiero ser incondicional. Pero ayúdame a vencer los muchos obstáculos que se opone. Que sepa vencer la pusilanimidad, el miedo, la pereza y la comodidad. Que sepa salir de mis ‘instalaciones’, donde tan bien me encuentro situado: la instalación y el atrincheramiento no dejan desarrollar la incondicionalidad. Que sepa mirarlo todo con ojos de Fe, con mirada sobrenatural, para que no sea un calculador y egoísta que busca lo que le conviene y lo que le va bien.</p>
<p style="text-align: justify;">Me negaré a mí mismo y me esforzaré para ser siempre manso y humilde de corazón, a fin de facilitar la concordia, la paz y la unidad.</p>
<p style="text-align: justify;">La cruz es como balanza donde la entrega voluntaria de unos compensa las deficiencias de otros. Yo quiero compensar algo en tu Iglesia con mi incondicionalidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Mi incondicional entrega es para siempre y en todo, una entrega en plenitud, sin reserva alguna que, además, me impulse a hacer todo y siempre con prontitud, diligencia y alegría. Renuncio definitivamente a erigir mi propio proyecto en norma última de mi propia construcción y de mi tarea.</p>
<p style="text-align: justify;">Tú Señor, nunca respondes a nuestros deseos sino después de haberlos transformado profundamente. Identifícame contigo, transfórmame en ti; infunde en mi corazón los mismos sentimientos del tuyo; quiero verlo todo desde ti, con tus ojos.</p>
<p style="text-align: justify;">Al contemplar la escena de la Anunciación me he sentido llamado a ser incondicional como tú, como el ángel, como María. Tu eres el ‘amén” incondicional al Padre y dices ‘aquí estoy, para hacer tu voluntad’.</p>
<p style="text-align: justify;">Me impresiona contemplarla en esta escena. Ella se siente llamada y se da por aludida: ‘¿A mí? ¿El Señor? ¿Si? ¿Lo quiere? ¡Hágase! Sin reservas, sin reticencias, sin condiciones, sin explicaciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Santa María de la Incondicionalidad, que eres dichosa porque has creído y sientes cómo el Señor hace por ti maravillas porque le dijiste ‘hágase’; dame parte de ese espíritu de incondicional tuyo, para que también pueda hacer por mi cosas grandes el Señor en su Iglesia.</p>
<p style="text-align: justify;">Santa María de la Incondicionalidad, esclava únicamente del Señor; ven en mi ayuda, para que nada ni nadie me condicione, me domine, ni me ofusque, ni me engañe. Como tú, quiero ser solo de Dios, con un corazón libre, desapasionado, desapegado de todo egoísmo, independiente, sin dejarme arrastrar por nada ni por nadie, sereno, equilibrado, sin que me domine el gusto ni me deje llevar de afectos y apegos a personas o cosas.</p>
<p style="text-align: justify;">Santa María de la Incondicionalidad, qué encantadora te encuentro en esta escena de la Anunciación. Te sientes llamada por Dios a colaborar activamente, te aseguras qué quiere de ti, y extiendes tu brazo jubiloso, diciendo: ‘Allá voy Señor, lo que tú quieras, donde tú quieras’. Yo lo mismo: ‘Dónde tú quieras, Señor, donde tu Iglesia me diga; tu palabra me viene por la Iglesia y a través de ella y de mis superiores: hágase en mi según tu palabra, Santa María de la Incondicionalidad, contigo y desde tu Corazón de fiel esclava, de auténtica incondicional, quiero decirle siempre y en todo al Padre: “Sí, yo aquí estoy, Amén, aleluya”.</p>
<p style="text-align: justify;">Santa María de la incondicionalidad, ruega por nosotros.</p>
<p style="text-align: justify;">Citas extraídas del citado libro <strong><em>Sub tuum praesidium Sancta Maria, Mater Ecclesiae</em></strong> en las páginas 220 a 223, Editorial EDICE, Madrid 2016).</p></div>
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<p style="text-align: left;"><em>Este ilustre Prelado, es el Obispo más anciano del mundo. Todo un récord digno del Guinness World of Records.</em></p>
<p style="text-align: left;"><em>Cuando Mons. Damián Iguacén cumplió cien años -ahora tiene 104- la Conferencia Episcopal Española publicó un libro denominado “Sub tuum praesidium Sancta Maria, Mater Ecclesiae” que reúne una serie de escritos de D. Damián sobre la Virgen María, dedicados a las más variadas advocaciones y títulos de la Virgen por él ideados.</em></p>
<p style="text-align: left;"><em>Por considerarlas de mucha utilidad para nuestros lectores, publicaremos regularmente citas de esos escritos de Mons. Iguacén en el libro editado por la CEE en la Editorial EDICE, Madrid 2016.</em></p></div>
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