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	<title>Santos y bienaventurados archivos - Asociación Misericordia</title>
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		<title>Santo que demuestra quien realmente es a favor de la igualdad y de la libertad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Dec 2021 10:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Santos y bienaventurados]]></category>
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				<div class="et_pb_text_inner"><h3 style="text-align: center;"><strong>Santo que demuestra quien realmente es a favor de la igualdad y de la libertad</strong></h3>
<p><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;">La ciudad de Roma, la célebre y mundialmente conocida Città Eterna, vivía aquella mañana del seis de mayo de 1962 de una manera radiante. Ese día el papa Juan XXIII iba a realizar una nueva Canonización. Ningún santo es un santo cualquiera. Todos son modelos para los católicos pues practicaron en grado heroico las virtudes. Nos sirven de ejemplo, de modelo, de guía.</p>
<p style="text-align: justify;">Ese día de noviembre del año 1962,  ¿quién sería canonizado?. Tal vez un Papa, un Cardenal, un Rey, un famoso predicador, un ilustre médico, un canonista de prestigio, una ama de casa modelar, una madre heroica que prefirió sacrificar su vida que perder su hijo en un difícil parto… todo eso se preguntaba un romano que desayunaba cerca de la Plaza de San Pedro, en una cafetería del Borgo Pio, un capuchino caliente con un sabroso cornetto.</p>
<p style="text-align: justify;">La respuesta la obtuvo leyendo la edición de L&#8217;Osservatore Romano,  el entonces prestigioso diario de la Santa Sede. Su Santidad Juan XXIII proclamaría ese día las virtudes heroicas e incluiría en el catálogo de los Santos a un fraile dominico, peruano de nacimiento, mulato e hijo natural de un noble español y una esclava negra. Su nombre: Martín de Porres.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero, y ¿quién era Martín de Porres? Porque lo que yo siempre veo de él es una estampita en la que aparece con una escoba. Eso, Fray Escoba. Algo hizo además de barrer el convento imagino yo. Y sobre todo algo fue. Pues es más importante el ser que el hacer. Veamos un poco su vida e historia…Martín de Porres, su nombre completo era Juan Martín de Porres Velásquez y había nacido en la capital del Virreinato del Perú el nueve de diciembre de 1579. Allí mismo entregaría piadosamente su alma al Creador el tres de noviembre de 1639. Tuvo una hermana.</p>
<p style="text-align: justify;">En su infancia pasó por las privaciones materiales y económicas propias a su condición,  pero siempre con paz de alma y espíritu sobrenatural, sin afligirse y viendo en todo la voluntad de Dios. En determinado momento su padre reconoce a él y a su hermana con siendo sus hijos.</p>
<p style="text-align: justify;">Martín a la vez que piadoso era muy dotado de capacidades. Así siendo se fue adiestrando como auxiliar práctico, médico empírico, barbero y herborista. Pero más que los cuerpos eran las almas a quienes debería curar y hacer el bien. Así siendo en 1594 entra en la Orden de Santo Domingo, en aquel entonces de enorme prestigio. Fue Fray Juan de Lorenzana, famoso fraile quien le invita a ser hijo de Santo Domingo. Por ser hijo ilegítimo tendrá la categoría de “donado” -recibiría alojamiento y se tendría que encargar de muchas labores como “criado”.  Durante nueve años practicaría la virtud de la humildad en el ejercicio de esos trabajos rústicos. Nada de eso apagaba en el joven Martín el entusiasmo que le provocaba estar cumpliendo su vocación, porque sabía que -como diría la grande Santa Teresa de Jesús- “también en los pucheros anda Dios”.</p>
<p style="text-align: justify;">En 1603 fue admitido como hermano de la orden. Comienza para él otra etapa de su vida religiosa. Con las probaciones y alegrías que cada etapa de la vida nos regala el Señor. San Martín fue seguidor de los modelos de santidad de Santo Domingo de Guzmán, San José, Santa Catalina de Siena y San Vicente Ferrer. Sin embargo, a pesar de su encendido fervor y devoción, no desarrolló una línea de misticismo propia.</p>
<p style="text-align: justify;">Las buenas amistades siempre han caracterizado a los Santos en la historia. Fray Martín no sería  una excepción. Fue confidente de San Juan Macías fraile dominico, con el cual forjó una entrañable amistad. Se sabe que también conoció a Santa Rosa de Lima, terciaria dominica, y que se trataron algunas veces, pero no se tienen detalles históricamente comprobados de estas entrevistas. Ciertamente en el Cielo las vamos a conocer, pues en Dios todo es presente. He ahí una de los atractivos del Cielo…</p>
<p style="text-align: justify;">La personalidad llena de santidad  de San Martín hizo que fuera buscado por personas de todos los estratos sociales, altos dignatarios de la Iglesia y del Gobierno, gente sencilla, ricos y pobres, todos en o traban en él, alivio a sus necesidades espirituales, físicas o materiales. Su entera disposición y su ayuda incondicional al prójimo propició que fuera visto como un hombre santo. Es la fama de santidad que suele acompañar en vida a quienes son amigos verdaderos del Señor.</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque él trataba de ocultarse, la fama de santo crecía día por día. Fueron varias las familias en Lima que recibieron ayuda de Fray Martín de Porres de alguna forma u otra. También, muchos enfermos lo primero que pedían cuando se sentían graves era: «Que venga el santo hermano Martín». Y él nunca negaba un favor a quien podía hacerlo. He aquí borra característica de la santidad, estar siempre dispuesto a ayudar a los demás olvidándose de sí mismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Cercano a la sexta década de existencias, San Martín de Porres enferma gravemente y anuncia que había llegado la hora de encontrarse con el Señor. La noticia causó profunda conmoción en la capital peruana, y era tal la veneración hacia este fraile mulato dominico, que el propio virrey del Perú, D. Luis Jerónimo Fernández de Cabrera y Bobadilla fue a besarle la mano cuando se encontraba en su lecho de muerte pidiéndole que velara por él desde el cielo.</p>
<p style="text-align: justify;">Fray Martín solicitó a sus afligidos hermanos religiosos que entonaran en voz alta el Credo y mientras lo hacían, entregó piadosamente su alma a Dios. El reloj marcaba las 21:00 hrs. del 3 de noviembre de 1639 en la Ciudad de los Reyes, capital del Virreinato del Perú. Toda Lima le dio el último adiós en forma multitudinaria. Y allí delante de sus restos mortales se mezclaron personas de todos los estratos sociales. Altas autoridades civiles y eclesiásticas lo llevaron en hombros hasta la cripta, doblaron las campanas en su nombre y la devoción popular se mostró entusiasta porque tenían en el Cielo a un nuevo intercesor sin duda alguna, que haría ahora más milagros que cuando estaba vivo.</p>
<p style="text-align: justify;">Actualmente sus reliquias son veneradas son veneradas en la Basílica y Convento de Santo Domingo, de Lima, junto a los restos de Santa Rosa de Lima y San Juan Macías en el denominado «Altar de los Santos de Perú».</p>
<p style="text-align: justify;">Una palabra sobre sus milagros. En vida. Si aún en vida hizo Dios por su intermedio muchos milagros.</p>
<p style="text-align: justify;">Dice una autora que “<em>una noche, cuando ya era bien tarde, el cirujano Marcelo Rivera, huésped del convento, lo andaba buscando y no conseguía dar con él; le pregunta a uno, le pregunta a otro, pero nadie lo ha visto. Por fin, lo encuentra en la sala capitular “suspenso en el aire y puesto en cruz. Y tenía sus manos pegadas a las de un santo Cristo crucificado, que está en un altar. Y todo el cuerpo tenía así mismo pegado al del santo Crucifijo como que le abrazaba. Estaba elevado del suelo más de tres varas”.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Innumerables testigos presenciaron episodios similares. Así, por ejemplo, una noche en la que pocos conseguían conciliar el sueño en el edificio del noviciado, a causa de una epidemia que había dejado a la mayoría de los frailes en cama con fiebres muy altas, se oye en una de las celdas:</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>– Oh fray Martín, ¡quién me diera una camisa para mudarme!</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Era fray Vicente que se revolvía en su lecho entre los sudores de la fiebre y llamaba al enfermero, pero sin esperanzas de que fuera atendido, pues las puertas de aquel edificio ya se habían cerrado y fray Martín vivía fuera del mismo. Pero apenas había terminado de hablar cuando ve al hermano enfermero a su lado y que le está llevando lo que le había pedido. Sorprendido, le pregunta por dónde había entrado.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>– Callad y no os metáis en eso —le responde con bondad fray Martín mientras con el dedo le indica silencio.</em><em> </em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>No muy lejos de ahí el maestro de novicios, fray Andrés de Lisón, oye la voz de fray Martín y se pone en el pasillo para comprobar por donde había entrado. El tiempo corre y no pasa nada. Entonces resuelve abrir la puerta del enfermo: estaba a solas y dormía profundamente… La admiración se extendió por todo el convento.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Los frailes Francisco Velasco, Juan de Requena y Juan de Guía también recibieron visitas análogas. En otra ocasión, un fraile que velaba de noche en el claustro vio una gran luz y mirando qué era aquello vio a fray Martín que pasaba volando envuelto en esa luz.</em><em> </em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Una madrugada, como de costumbre, al toque de la campana toda la comunidad se reúne en la iglesia para cantar Maitines. De pronto, una claridad procedente del fondo ilumina todo el recinto sagrado. Los religiosos se vuelven para atrás y descubren el foco de tan intensa luminosidad: el rostro de fray Martín que había ido a ayudar al sacristán y allí estaba oyendo el canto sacro.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>«Dios sea bendito que toma tan vil instrument</em>o»</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Episodios como éstos ocurrían en cantidad y se volvían públicos y notorios. Poco a poco la fama del santo se difundió por toda Lima, llegando incluso hasta el virrey y el arzobispo. Sin embargo, nada de eso perturbó su humildad. De ninguna manera consintió perder la convivencia con lo sobrenatural volviéndose hacia sí mismo para disfrutar una gloria humana que pasa “como un sueño mañanero” (Sal 89, 5).</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>En una ocasión fue a visitar a la esposa de su antiguo maestro barbero, la cual padecía una enfermedad grave. Ésta lo invita a sentarse a los pies de su cama y entonces con disimulo estiró el brazo hasta tocar con su mano el manto del santo. En ese mismo instante se sintió curada y exclamó llena de asombro:</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>– ¡Ay, padre fray Martín, qué gran siervo de Dios es: pues hasta su vestidura tiene gran virtud! Con la astucia propia a la humildad, el santo le respondió: </em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>–La mano de Dios anda por aquí señora. Él lo ha hecho y el hábito de nuestro Padre Santo Domingo. Dios sea bendito que toma tan vil instrumento para tan grande maravilla y no pierde su valor y devoción el hábito de nuestro Padre, por vestirle tan grande pecador como soy yo”.</em></p>
<p style="text-align: justify;">El lector de L Observatore Romano al cual nos referimos al inicio de este artículo, pudo leer en la mañana siguiente -mientras tomaba su habitual capuchino y comía con apetito su sabroso cornetto- las palabras del Papa Juan XXIII pronunciadas el día antes durante la canonización de San Martín de Porres: “este santo varón, que con su ejemplo de virtud atrajo a tantos a la religión, ahora también, a los tres siglos de su muerte, de una manera admirable, hace elevar nuestros pensamientos hacia el Cielo”,</p>
<p style="text-align: justify;">Con el ejemplo de su vida, San Martín de Porres demostró que es posible conseguir la santidad por el camino que Cristo enseña: amando a Dios, en primer lugar, de todo corazón, con toda nuestra alma y con toda nuestra mente; y, en segundo lugar, amando a nuestro prójimo como a nosotros mismos. La igualdad en el amor a Dios. Porque como enseña San Pablo en su Carta a los Gálatas: “<em>Hermanos, vuestra vocación es la libertad: no una libertad para que se aproveche la carne; al contrario, sed esclavos unos de otros por amor. Porque toda la ley se concentra en esta frase: «Amarás al prójimo como a ti mismo».</em></p></div>
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		<title>San Maximiliano. Triunfo de la Inmaculada &#8211; III</title>
		<link>https://www.acfmisericordia.org/san-maximiliano-triunfo-de-la-inmaculada-iii/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 08 Aug 2021 07:31:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Santos y bienaventurados]]></category>
		<category><![CDATA[Una Vida dedicada al Triunfo de la Inmaculada]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La entrada <a href="https://www.acfmisericordia.org/san-maximiliano-triunfo-de-la-inmaculada-iii/">San Maximiliano. Triunfo de la Inmaculada &#8211; III</a> se publicó primero en <a href="https://www.acfmisericordia.org">Asociación Misericordia</a>.</p>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p style="text-align: center;">SAN MAXIMILIANO:</p>
<p style="text-align: center;">UNA VIDA DEDICADA AL TRIUNFO DE LA INMACULADA</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: justify;">Todavía no consolidada su fundación japonesa, en 1936 sus superiores le piden que vuelva definitivamente a Polonia, siendo nombrado guardián de Niepokalanów. Los años siguientes, hasta que estalle la Segunda Guerra Mundial, con la invasión de Polonia por la Alemania nazi, serán el apogeo de Niepokalanów bajo la paterna y creativa dirección de aquel «loco de la Inmaculada». No sin problemas administrativos de todo tipo, San Maximiliano proyecta incluso establecer una radio y un pequeño aeródromo, para repartir con más agilidad las publicaciones que salen de las prensas de Niepokalanów. Pero su desvelo principal lo constituyen sus frailes: a ellos les dedica horas de enseñanza, que ha quedado recogida en sus admirables conferencias, en las que profundiza en el valor de los votos religiosos, especialmente la obediencia, al servicio de Aquella, la Inmaculada, que es Madre y Reina de Misericordia. Y es que la contemplación de la Inmaculada Concepción creada, inefable personificación de la Inmaculada Concepción Increada, el Espíritu Santo, nos impele a una consagración decidida de todo nuestro ser a Ella, para que seamos «cosa y propiedad» suyas; para que nos transformemos en Ella; para que seamos «Ella misma».</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: justify;">Alcanzamos así el final de este relato, escuchado de los cada vez más débiles labios de San Maximiliano, que se mantiene erguido entre sus compañeros presos de celda, alguno de los cuales ya ha cruzado el umbral de la eternidad. Al Cielo iré, entona con renovada fuerza San Maximiliano, antes de proseguir con su autobiografía oral. Les cuenta al resto de sus compañeros cómo los frailes en Niepokalanów fueron preparándose espiritualmente para afrontar la inminente contienda bélica mundial, estando dispuestos a todo, menos a perder su fe en la protección maternal de la Inmaculada. Tras la invasión nazi en 1939, los frailes fueron dispersados y algunos, con San Maximiliano, hechos presos, permaneciendo detenidos en distintos campos. Serían liberados en la Solemnidad de la Inmaculada de aquel año. Volvieron a un Niepokalanów arrasado por el ocupante. En los meses siguientes, tuvieron que adaptar su actividad, ya que los alemanes no les permitieron reanudar la editorial. Solamente le autorizaron editar un único número del Caballero a finales de 1940. Necesitados ellos mismos, los frailes dieron cobijo a numerosos refugiados, incluyendo a judíos. Por fin, San Maximiliano pudo hacer realidad su sueño: instaurar la adoración perpetua &#8211; «la actividad más importante». También empezó a escribir un libro sobre la Inmaculada, pero del que solamente pudo consignar algunas notas. Precisamente, mientras estaba dictándolas, el 17 de febrero de 1941 llegó a Niepokalanów un coche de la Gestapo, para llevarle detenido a la prisión de Pawiak en Varsovia. Allí permanecería, no sin dejar constancia de su fe ante los carceleros, hasta el 28 de mayo de aquel año, cuando sería transportado a Auschwitz.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: justify;">La passion de San Maximiliano en Auschwitz bien merece otro artículo especial, si bien aquella ya era bien conocida por sus compañeros de celda. Frente a los intentos despiadados de los esbirros del Campo por aplastarle y reducirlo a un ser subhumano, resplandece en todo momento la santidad del fraile franciscano, que da testimonio de su fe, esperanza y caridad, tanto ante los internados en Auschwitz, como de los bestiales carceleros, a los que también ama y perdona de corazón. Él era «un sacerdote católico», según había manifestado sencillamente pocos días antes al romper filas y acercarse al comandante del campo Karl Fritzsch para lograr convencerle de que le cambiara por el puesto de Franciszek Gajowniczek.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: justify;">San Maximiliano ha terminado su narración. Con él, solo quedan otros tres presos vivos. Empieza a musitar un nuevo rosario, que reza utilizando los dedos de sus manos. Se abre la puerta. Entra en la celda Hans Bock, el enfermero-asesino, urgido por sus superiores para adelantar la muerte de aquellos agonizantes. El mismo San Maximiliano extiende su mano para recibir la inyección de fenol. Al poco tiempo expira. Según refirió Bruno Borgowiec, encargado de retirar los cadáveres, «el padre Kolbe estaba sentado en el suelo, apoyado contra la pared, con los ojos abiertos. Su cuerpo estaba limpio y radiante». Era la vigilia de la Solemnidad de la Asunción, 14 de agosto de 1941. La misma Inmaculada había recogido el alma de su noble y fiel Caballero, el preso nº 16.670. Su cadáver fue incinerado en los hornos crematorios de Auschwitz y esparcido por los campos cercanos. Había hecho realidad su ideal: «trabajar, sufrir, vivir y morir por la mayor gloria de Dios por medio de la Inmaculada» &#8211; con un carisma especial que desde entonces ha encendido de amor apasionado a tantos discípulos suyos por la Madrecita Inmaculada: «sufrir, trabajar, amar y alegrarse» con y por Ella.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: justify;">Meses antes, en la fiesta de San Francisco de Asís de 1940, les había escrito a aquellos hermanos que habían tenido que salir de Niepokalanów:</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: justify;">«La Inmaculada suscitó en nuestros corazones el amor hacia sí misma, un amor tal que nos impulsó a consagrarnos totalmente a su causa, es decir: la conquista de un creciente número de almas para su amor, o, para ser más exactos, la ayuda a todas las almas para que la conozcan y la amen, y se acerquen, a través de Ella, al Corazón Divino de Jesús, cuyo amor por nosotros lo impulsó hasta la Cruz y el Sagrario. Sin embargo, ¿cómo podemos ser apóstoles, si precisamente en nuestra alma el amor, en vez de arder cada vez más, va apagándose poco a poco? Oremos a menudo y con fervor, cada uno por todos y todos por cada uno, para que la Inmaculada nos preserve de una desgracia semejante».</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: justify;">Que, siguiendo el ejemplo de San Maximiliano, patrón de nuestros difíciles tiempos, como lo proclamó San Juan Pablo II, nuestra entrega sin límites a la Inmaculada nos lleve a configurarnos cada vez más con Ella y, así, con Cristo, convirtiéndonos en verdaderos apóstoles de los últimos tiempos, nuestros tiempos.</p></div>
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		<title>San Maximiliano. Triunfo de la Inmaculada &#8211; II</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 05 Aug 2021 15:19:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>La entrada <a href="https://www.acfmisericordia.org/san-maximiliano-triunfo-de-la-inmaculada-ii/">San Maximiliano. Triunfo de la Inmaculada &#8211; II</a> se publicó primero en <a href="https://www.acfmisericordia.org">Asociación Misericordia</a>.</p>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p style="text-align: center;">SAN MAXIMILIANO:</p>
<p style="text-align: center;">UNA VIDA DEDICADA AL TRIUNFO DE LA INMACULADA</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: justify;">En  estas líneas, podemos permitirnos legítimamente una licencia literaria e imaginarnos a San Maximiliano sentado, apoyando su espalda en la pared de la oscura y hedionda celda de Auschwitz. Estaba preparando para bien morir a sus  compañeros, con cantos, oraciones y alabanzas (según refirieron ciertamente los testigos), algo inaudito, que no dejó de sorprender a sus carceleros. Y es que en ocasiones anteriores los condenados a morir de hambre y sed en aquella celda agonizaban desesperados y blasfemando, llegando a beberse su propia orina, acuciados por la sed. Ahora, sin embargo, podemos tratar de escuchar el relato de su propia vida que desgrana el padre Kolbe para consolar y animar a sus compañeros de celda en aquellas interminables horas de tormento. Una intensa vida consagrada a la Inmaculada, que quedaba sellada mediante aquel sacrificio postrero.  </p>
<p style="font-weight: 400; text-align: justify;">Así, San Maximiliano pudo explicarles cómo se crió en el seno de una humilde familia de trabajadores polacos, piadosos y patriotas. Cómo ingresó siendo adolescente en el seminario de los franciscanos conventuales en Leópolis. Cómo comprendió que su vocación era consagrarse a la Inmaculada y a la Iglesia, rechazando la tentación de dejar la Orden Franciscana Conventual para enrolarse en el ejército polaco cuando estalló la Primera Guerra Mundial, abriendo la posibilidad de que Polonia recuperase la independencia anhelada. Cómo fue destinado por sus superiores a proseguir sus estudios en Roma. Cómo, impresionado por la insolencia masónica, fundó allí en 1917 junto con otros seis compañeros franciscanos la Milicia de la Inmaculada, cuyo fin estatutario era: «procurar la conversión de los pecadores, de los herejes, de los cismáticos, etc., en particular de los masones; y la santificación de todos, bajo el patrocinio y por mediación de la Inmaculada» mediante la entrega de sí mismo a la Inmaculada, poniéndose como instrumento en sus manos inmaculadas, llevando la Medalla Milagrosa. A tal fin, podía emplearse todo medio lícito, según las posibilidades en los diferentes estados y condiciones de vida, si bien la difusión de la Medalla Milagrosa debía ser el medio más especial.  </p>
<p style="font-weight: 400; text-align: justify;">Seguimos escuchando la frágil pero inquebrantable voz del propio San Maximiliano, mientras va explicando cómo fue ordenado sacerdote el 28 de abril de 1919 -en la fiesta del entonces beato Luis María Grignon de Monfort- pudiendo celebrar un día después la primera misa en el altar de la aparición de la Virgen del Milagro al judío Alfonso de Ratisbonne en Sant’Andrea delle Fratte. Continúa contando cómo volvió a Cracovia en 1920, al finalizar sus estudios en Roma. Cómo se dedica a la propagación de la Milicia en su Polonia natal. No podemos perder de vista que aquel joven fraile ya estaba gravemente enfermo de tuberculosis, lo que no consiguió retener su empuje apostólico. A tal fin, lanza en enero de 1922, sin ninguna garantía financiera y confiando absolutamente en la Providencia, la revista El Caballero de la Inmaculada. En la editorial del primer número de la nueva revista, su Director, es decir, San Maximiliano, explicitaba su finalidad:</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: justify;">«El objetivo del Caballero de la Inmaculada no consiste solo en profundizar y fortalecer la fe, indicar la verdadera ascesis y familiarizar a los fieles con la mística cristiana, sino buscar la conversión de los no-católicos, según los principios de la «Milicia de la Inmaculada». El tono de la revista será siempre amistoso con todos, independientemente de las diferencias de fe y nacionalidad. El amor que enseñaba Cristo será su carácter. Y precisamente, por ese amor a las almas extraviadas, que buscan la felicidad, tratará de impugnar la falsedad, iluminar la verdad y mostrar el verdadero camino a la felicidad».</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: justify;">​El Caballero irá creciendo, obligándole a los pocos meses a trasladarse y a instalar en Grodno una imprenta propia, hasta que, en 1927 decide fundar «Niepokalanów», la Ciudad de la Inmaculada, que llegaría a ser el mayor convento del mundo antes de la Segunda Guerra Mundial, con más de 700 frailes, dedicados por entero a la causa de la Inmaculada. La revista El Caballero de la Inmaculada tendría en ocasiones una tirada mensual de cerca de un millón de números. Desde Niepokalanów se promoverían otras iniciativas editoriales.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: justify;">​San Maximiliano, no obstante, sin aferrarse a sus obras y respondiendo a la llamada del Pontífice Romano Pío xi resuelve partir, siempre con el consentimiento de sus superiores, hacia el Extremo Oriente, para fundar allí con algunos frailes de su Orden nuevas «Ciudades de la Inmaculada». Aunque inicialmente pretendía fundar una misión en China, termina recalando en Nagasaki, el centro del catolicismo japonés, que había logrado sobrevivir clandestinamente y sin sacerdotes durante tres siglos. A las semanas de llegar, desconociendo la lengua, logra publicar el Caballero nipón (Seibo-no-Kishi). Establece un convento, el Jardín de la Inmaculada (Mugenzai-no-Sono), que milagrosamente, años después, conseguirá salvaguardarse de la honda expansiva bomba atómica que pulverizó el centro de Nagasaki, el barrio de los cristianos de Urakami.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: justify;">​Antes de que termine el primer año de su estancia en Japón, fallece en Polonia su gran colaborador, su hermano de sangre, Alfonso, a quien San Maximiliano había dejado encargado del Caballero en Niepokalanów. Los seis años de misión en Japón fueron años de un heroico apostolado entre los paganos japoneses, consiguiendo numerosas conversiones. Incluso, para ganar autoridad ante los japoneses, se deja una larga y característica barba. Con todo, en algunas ocasiones, el santo polaco tuvo que hacer frente a la incomprensión de sus hermanos de comunidad e incluso a velados motines. En dos ocasiones tuvo que volver a Polonia, viajando a veces por mar, otras en el ferrocarril transiberiano, atravesando la estalinista Unión Soviética.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: justify;">El celo misionero de San Maximiliano no se reducía al Imperio del Sol Naciente. Planea y viaja hasta la India en un par de ocasiones para explorar allí la posibilidad de fundar nuevas avanzadillas de la obra de la Inmaculada – aunque en esa ocasión no lo consiguió. Como San Francisco Javier, sus cartas enviadas desde la misión eran leídas con admiración en su Polonia natal y han suscitado generaciones de misioneros.</p></div>
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<p>La entrada <a href="https://www.acfmisericordia.org/san-maximiliano-triunfo-de-la-inmaculada-ii/">San Maximiliano. Triunfo de la Inmaculada &#8211; II</a> se publicó primero en <a href="https://www.acfmisericordia.org">Asociación Misericordia</a>.</p>
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		<title>San Maximiliano. Triunfo de la Inmaculada &#8211; I</title>
		<link>https://www.acfmisericordia.org/san-maximiliano-triunfo-de-la-inmaculada-i/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Aug 2021 15:05:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Santos y bienaventurados]]></category>
		<category><![CDATA[Una Vida dedicada al Triunfo de la Inmaculada]]></category>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p style="text-align: center;">SAN MAXIMILIANO:</p>
<p style="text-align: center;">UNA VIDA DEDICADA AL TRIUNFO DE LA INMACULADA</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">San Maximiliano María Kolbe (1894-1941) es, sin duda, uno de los grandes santos marianos de la primera mitad del siglo xix. Fue canonizado por San Juan Pablo ii en 1982. Es fácil descubrir en el mártir polaco a uno de los «apóstoles de los últimos tiempos» que anunció San Luis María Grignon de Monfort en su <em>Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen María</em>. El beato Papa Pío ix concluía su Bula <em>Ineffabilis Deus</em> (08.12.1854), por la que declaró dogmáticamente que la santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original, en el primer instante de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, salvador del género humano, haciendo un acto de firme esperanza en el triunfo de la Inmaculada, que será el triunfo de la Iglesia, de modo que esta:</p>
<p style="text-align: justify;">«removidas todas las dificultades, y vencidos todos los errores, en todos los pueblos, en todas partes, tenga vida cada vez más floreciente y vigorosa y reine de mar a mar y del río hasta los términos de la tierra, y disfrute de toda paz, tranquilidad y libertad, para que consigan los reos el perdón, los enfermos el remedio, los pusilánimes la fuerza, los afligidos el consuelo, los que peligran la ayuda oportuna, y despejada la oscuridad de la mente, vuelvan al camino de la verdad y de la justicia los desviados y se forme un solo redil y un solo pastor».</p>
<p style="text-align: justify;">Al igual que en Lourdes en 1858 la Virgen María ratificó la proclamación del dogma de su Inmaculada Concepción, esta esperanza fue rubricada por la misma Virgen María en Fátima en 1917, cuando nos prometió que: «<em>por fin mi Inmaculado Corazón triunfará</em>». Pues bien, aunque parece ser que San Maximiliano no llegó a conocer el mensaje de Nuestra Señora en Fátima (aunque es probable que sí conociera el hecho de las apariciones, pero no las menciona), a este triunfo le dedicó San Maximiliano toda su vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestro santo es conocido sobre todo por su sublime ofrecimiento en el campo de concentración y exterminio de Auschwitz, hace justo 80 años, cuando intercambió voluntariamente su persona por la de un padre de familia, el oficial del ejército polaco, Franciszek Gajowniczek, quien había sido seleccionado junto a otros nuevos presos para morir de sed e inanición en la terrible celda del hambre, en represalia por la huida de otro preso del <em>Lager</em>. Recibía así San Maximiliano su segunda corona, la roja, la del martirio, un martirio de caridad, que había escogido siendo niño. La primera corona, la blanca de la castidad, la había llevado fielmente hasta ese momento, profesando un gran amor esponsal a Cristo, a la Iglesia y una piedad filial perfecta, tierna y varonil, hacia la Inmaculada. Es conocido también este episodio en el que el pequeño Raimundo (nombre de pila de San Maximiliano), según reveló su madre, María Kolbe, al poco de tener noticia de la muerte de su hijo en Auschwitz, tuvo una aparición de la Virgen María en la iglesia parroquial de Pabianice. Así, estando preocupada su madre por el futuro de sus hijos, un día le regañó a Raimundo por algo que no había hecho bien el niño: «¿qué va a ser de ti?», le dijo. Aquella pregunta le dolió al niño. Su madre no hizo caso al principio, pero empezó a notar que Raimundo se acercaba con frecuencia, sin hacerse notar, a un altarcito que tenían en casa con la imagen de la Virgen de Czestochowa y allí rezaba llorando. Se le veía serio y pensativo. Viendo aquel comportamiento, ciertamente impropio a su edad, temiendo que estuviese enfermo, su madre le obligó por fin a decirle lo que pasaba. El pequeño Kolbe, llorando, le respondió:</p>
<p style="text-align: justify;">«Mamá, cuando me reprendiste, le pedí mucho a la Virgen que me dijera lo que iba a ser de mí. Luego en la iglesia se lo volví a pedir. Entonces se me apareció la Virgen con dos coronas en la mano, una blanca y otra roja. Me miraba con cariño. Me preguntó si quería aquellas dos coronas. La blanca significaba que perseveraría en la pureza. La roja, que llegaría a ser mártir. Yo le respondí que aceptaba las dos».</p></div>
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<p>La entrada <a href="https://www.acfmisericordia.org/san-maximiliano-triunfo-de-la-inmaculada-i/">San Maximiliano. Triunfo de la Inmaculada &#8211; I</a> se publicó primero en <a href="https://www.acfmisericordia.org">Asociación Misericordia</a>.</p>
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		<title>José Gregorio Hernández nuevo Beato: laico, médico, científico y gran devoto de la Virgen</title>
		<link>https://www.acfmisericordia.org/jose-gregorio-hernandez-nuevo-beato-laico-medico-cientifico-y-gran-devoto-de-la-virgen/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Jun 2021 09:55:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Santos y bienaventurados]]></category>
		<category><![CDATA[científico y gran devoto de la Virgen]]></category>
		<category><![CDATA[José Gregorio Hernández nuevo Beato: laico]]></category>
		<category><![CDATA[médico]]></category>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p style="text-align: justify;">Recientemente fue beatificado en Caracas, Venezuela, un laico venezolano que hizo Historia, el Dr. José Gregorio Hernández Cisneros. Su historia te interesará amigo lector. Estás dentro de la página de nuestra asociación, la Asociación Misericordia. Y ese nuevo Beato practicó todas las virtudes -caso contrario no hubiese sido beatificado- pero en una brilló con luz propia. Y esa virtud fue la Misericordia.</p>
<p style="text-align: justify;"> Comenzamos recordando algunos conceptos por todos conocidos. Enseña el Concilio Vaticano II en el Decreto Apostolicam Actuasitem que: “En la Iglesia hay variedad de ministerios, pero unidad de misión….    …Pero siendo propio del estado de los laicos el vivir en medio del mundo y de los negocios temporales, ellos son llamados por Dios para que, fervientes en el espíritu cristiano, ejerzan su apostolado en el mundo a manera de fermento”.</p>
<p style="text-align: justify;">Y fue porque vivió esto con plenitud, que José Gregorio Hernández, el Dr. Hernández llegó a ser Beato.  En una causa de canonización de un fiel, se desarrollan varios procesos. En primer lugar, se debe proceder a la beatificación, que a su vez -normalmente- requiere dos procesos, uno de virtudes heroicas y otro por el que se declarar probado que Dios ha obrado un milagro por intercesión del fiel que se pretende beatificar. Una vez beatificado, para proceder a la canonización se debe declarar probado un nuevo milagro por intercesión del beato.</p>
<p>&nbsp;</p></div>
			</div>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p style="text-align: justify;"> Pero hablemos de la vida del nuevo Beato. En un pueblecito de los andes venezolanos llamado Isnotú, nació el 26 de octubre de 1864, un niño que haría famoso a su pueblo. Ese niño al crecer quiso ser abogado, pero la voz de su padre le hizo ver que en Isnotú se necesitaban buenos médicos y no abogados. La medicina en aquél pueblo del interior de su país era muy rudimentaria. José Gregorio obedece y  se pone en marcha. La obediencia también sería una virtud que él iba a practicar heroicamente.</p>
<p style="text-align: justify;">En Caracas estudia en la Universidad Central de Venezuela. Allí forjará amistades que conservará durante toda su vida. Eran buenos estudiantes, varios fueron sus buenos amigos. Pero no eran buenos católicos, incluso alguno ateo y esto entristecía al joven Hernández Cisneros, que no obstante, cultivaba esas amistades para hacerles el mayor bien posible.  Participaba de la Misa diariamente, comulgaba y rezaba el Rosario. Esto lo mantuvo durante toda su luminosa vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando ingresó a la Universidad Central de Venezuela (UCV) para iniciar sus estudios de medicina, José Gregorio tenía 17 años. Según las certificaciones de los estudios universitarios de José Gregorio Hernández (en las que se evaluaban estos aspectos: aplicación, aprovechamiento, buena conducta y asistencia), en casi todas las materias de los seis años de estudio logró la calificación de sobresaliente; fue el estudiante más destacado en la carrera de medicina en la UCV. Esto se conjugaba con lo que ya  había mostrado en su niñez en Isnotú.</p>
<p>La situación económica apretó en muchas oportunidades, por lo que junto con sus estudios de medicina se vio en la necesidad de dar clases particulares para ayudarse a sí mismo y a sus hermanos. Llegó hasta aprender de un amigo sastre a hacer ropa masculina y se hizo sus propios trajes. Sus compañeros reconocían sus virtudes de integra honestidad, espíritu de mortificación, de servicio y rectitud de conciencia. Su vida era un ejemplo para sus compañeros universitarios. Estaba convencido de que: “En el hombre el deber ser es la razón del derecho, de manera que el hombre tiene deberes, antes que tener derechos”. En sus años de universitario, José Gregorio fortaleció su carácter cristiano devoto con una gran disciplina interior combinada con una caridad para con los demás cada vez mayor.</p></div>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p style="text-align: justify;">Fue pues un hombre de piedad, de oración de fe y de ciencia, de estudio y de experimentación e investigación.</p>
<p style="text-align: justify;">Al graduarse con el título de Doctor en Medicina, el 29 de junio de 1888, era dueño ya de inconmensurables conocimientos, hablaba inglés, francés, portugués, alemán e italiano y dominaba el latín; y tenía conocimientos de hebreo, era filósofo, músico y tenía además profundos conocimientos de teología. Para cumplir la promesa hecha a su madre y con el deseo personal de ayudar a sus paisanos se traslada a ejercer la medicina en su pueblo natal no sin antes instalar un pequeño consultorio provisional, con el cual se va extendiendo su fama como médico y su vocación de servicio a los más necesitados.</p>
<p style="text-align: justify;">Estando en Paris algunos amigos intentaron hacerle una encerrona. Convidaron al Dr, Hernández a una cena con algunas chicas. Le dijeron que eran todas mujeres muy decentes y que sólo sería una cena. Pero, en determinado momento después de la cena, todos salieron rápidamente dejándolo solo con una chica, que era de” vida alegre”. La intención era clara… No obstante, al regreso después de dos horas, la encontraron sola, llorando sentada a la mesa en donde había sido la cena. Le preguntaron que había ocurrido para que estuviese así en un mar de lagrimas y respondió a su vez con una pregunta: “¿quién es ese hombre?. Las cosas que ese hombre me dijo… Nunca conocí alguien así”. Y  ¿qué había acontecido realmente para que aquella pobre chica quisiera mudar de vida?.  Pues sencillamente que José Gregorio la había contemplado no como un objeto de placer sino como quien poseía un alma redimida por la preciosísima sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Le había aconsejado a mudar de vida, a tener verdadero arrepentimiento y le había tocado el corazón. No solo no había pecado él, sino que la había sacado a ella de la vida de pecado.</p></div>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p style="text-align: justify;">El Dr. José Gregorio Hernández visitaba a los enfermos pobres. No les cobraba la visita y muchas veces él mismo iba a la Farmacia a comprar las medicinas, dada la extrema pobreza del enfermo. El día de su fallecimiento, salía de una Farmacia en donde había comprado medicinas para una pobre anciana enferma. No vio el único tranvía que existía en aquél entonces  en Caracas y esa máquina se lo llevó por delante.  Llegó vivo al Hospital donde trabajaba pero sus colegas no consiguieron salvarle la vida. El, había ofrecido su vida a Dios para que terminase la Guerra que azotaba a Europa (la Primera Guerra Mundial) y a los pocos días de finalizar la contienda Dios recogía su Bella y luminosa alma. Era el día 29 de junio de 1864. El cortejo fúnebre fue compuesto por millares de personas y llevado su ataúd en hombros hasta el Cementerio General del Sur. Un famoso escritor venezolano -nada católico por cierto- escribió al día siguiente en la prensa caraqueña: “No era un hombre al que enterraban, era un ideal humano que pasaba en triunfo y en pos de su féretro, todos experimentamos el deseo de ser buenos”.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Terminaba así una vida ejemplar y comenzaba otra faceta de esa existencia tan bendecida por Dios. Centenas de milagros realizados por la intercesión del Dr. Hernández comenzaron a ocurrir en los más diversos lugares, y su fama de santidad traspasó las fronteras de Venezuela llegando a toda Iberoamérica.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Un milagro constatado y aprobado por la Santa Sede permitió su reciente Beatificación.</p>
<p style="text-align: justify;">¡Qué el Dr. José Gregorio Hernández, que tanto ejerció la virtud de la Misericordia, interceda  también por todos nosotros los amigos de la Asociación Cultural y Filantrópica Misericordia!</p></div>
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			</div></p>
<p>La entrada <a href="https://www.acfmisericordia.org/jose-gregorio-hernandez-nuevo-beato-laico-medico-cientifico-y-gran-devoto-de-la-virgen/">José Gregorio Hernández nuevo Beato: laico, médico, científico y gran devoto de la Virgen</a> se publicó primero en <a href="https://www.acfmisericordia.org">Asociación Misericordia</a>.</p>
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		<title>San Damián de Molokai &#8211; Parte dos</title>
		<link>https://www.acfmisericordia.org/san-damian-de-molokai-parte-dos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 14 May 2021 15:56:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Santos y bienaventurados]]></category>
		<category><![CDATA[San Damián de Molokai - Parte dos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La entrada <a href="https://www.acfmisericordia.org/san-damian-de-molokai-parte-dos/">San Damián de Molokai &#8211; Parte dos</a> se publicó primero en <a href="https://www.acfmisericordia.org">Asociación Misericordia</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><div class="et_pb_section et_pb_section_9 et_section_regular" >
				
				
				
				
				
				
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				<div class="et_pb_text_inner"><h3 style="text-align: center;"><em><span style="color: #ff0000;">Hawai: luz y sol</span></em></h3>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>¿Qué relación hubo entre esa epidemia y aquél chiquillo belga que ya como sacerdote vivía en Hawai?. En nuestro próximo artículo encontrarás la respuesta.</em></p>
<p><em> </em>Así terminamos nuestro anterior artículo. He aquí la respuesta.</p>
<p>En una congregación, en un empresa, en una compañía, en las Fuerzas Armadas, en los sindicatos e incluso en los partidos políticos se practica la obediencia. Claro que no es lo mismo la obediencia que practica un militar, que aquella practicada por un empleado de una compañía, o un político o un sindicalista. Nuestro personaje practicó la obediencia, y siguiendo la voz de la gracia que le sugería pedir para ser enviado a un destino que probablemente traería para él consecuencias gravísimas, no dudó y se ofreció para ir a Molokai. Allí lo esperaba un panorama que no era más de luz y sol. Iba al encuentro de la oscuridad, el dolor, la muerte…</p>
<p>El padre Damián viajó con 50 leprosos, lleno de energía y con la firme voluntad de servir a Cristo en aquellos seres que lo estaban esperando al pie de playa. Seres con rostros mutilados, con llagas que a primera vista producían repulsa. Un panorama desolador. Para pasar su primera noche no tenía cama. Tuvo que dormir debajo de una palmera, porque no había habitación preparada para él. En medio del silencio de las noches, escuchaba la risa de los borrachos, el llanto de algún moribundo o los aullidos de perros salvajes que devoraban los cadáveres que no habían sido enteramente enterados. Además el ambiente, calificado por algunos cono siendo “un verdadero infierno” estaba minado por desórdenes y vicios diversos que era una droga para la asfixia de su desesperación.</p>
<p>Un ambiente, un panorama, que a cualquier pusilánime habría servido de excusa para el desánimo e inclusive para abandonar aquél lugar. El padre Damián no era un blandengue. Todo lo contrario.</p>
<p>Comprendió que era necesario mudar ese ambiente. Y lo más importante, mudar, transformar aquellos corazones. Y se puso “manos a la obra” pues no adelanta solo lamentarse de que las cosas van mal. Es necesario actuar. Y antes de actuar rezar. Fue lo que hizo el padre Damián. Bajo su supervisión se construyó una iglesia con la advocación de Santa Filomena. Y además una escuela, un hospital, una enfermería y viviendas para quienes pasaron a ser tratados como hijos de Dios y no solo enfermos despreciables como lo eran aquellos hasta su llegada. Él tenía muy claro un principio “sin el Santo Sacrificio de la Misa una presencia como la mía sería insostenible” y “si soy incapaz de curar la lepra del cuerpo, intento por lo menos curar la del alma” y a eso se entregó por entero. Fue en la Eucaristía donde él encontró fuerzas y para eso no escatimó esfuerzos y recursos para que el Culto fuese lo más esplendoroso posible: flores, luces, ornamentos, etc. etc.. Para eso contó con el apoyo de las Hermanas de los Sagrados Corazones de Honolulu que le enviaban materiales.</p>
<p>En poco tiempo el ambiente había mudado. El padre Damián con su entrega, sacrificio y dedicación consiguió atraer la gracia de Dios en abundancia para aquellos enfermos. La Misa emocionaba a cualquiera: ver aquella muchedumbre que se acercaba lentamente a la mesa de la Comunión y entonaba el Lauda Sión en honor al Santísimo Sacramento. Niños que hacían de monaguillos con sus vestiduras rojas y blanco, felices a pesar de su caritas estar deformadas ya por la terrible lepra.</p>
<p>San Damián no era solo el médico de las almas. Era médico de los cuerpos, distribuía medicinas que él mismo había preparado, limpiaba los miembros carcomidos de aquellos infelices y no dejaba jamás trasparecer las náuseas que el horror de esos cuerpos le causaban. Fue un héroe, que en el cumplimiento de su deber, encontró de frente a la enfermedad. Se había contagiado de la lepra…a los cuarenta y nueve años. No quiso ser trasladado a otro sitio para recibir mejor tratamiento. “Hasta este momento me siento feliz y contento y si me dieran a escoger la posibilidad de salir de aquí curado respondería sin dudarlo: me quedo toda la vida con mis leprosos”.</p>
<p>Y así fue. Murió leproso el 15 de abril de 1889. Al momento de morir desaparecieron las señales de la lepra en su cuerpo y se secaron las llagas de sus manos. La frase por él pronunciada años atrás se tornara realidad:” no importa que el cuerpo se vaya volviendo deforme y feo, si el alma se va volviendo hermosa y agradable a Dios”. Toda una lección.</p>
<p> Una consolación recibió. Una visita que le sorprendería enormemente. Poco antes de que el gran sacerdote muriera, llegó a Molokai un barco. Era el del capitán que lo había traído años antes, cuando llegó de misionero. En aquél viaje le había dicho que con el único sacerdote con el cual se confesaría sería con él. Y ahora, el capitán venía expresamente a confesarse con el Padre Damián. Desde entonces la vida de este hombre de mar cambió y mejoró notablemente.</p>
<p>Antes de fallecer el Rey David Kalākaua invistió al padre Damián como Caballero de la Real Orden de Kalākaua y en 1959 cuando Hawai pasó a ser el estado número cincuenta de la Unión Americana los representantes del pueblo hawaiano escogieron al padre Damián para que su estatua les representara en el Capitolio de Washington. Y los belgas lo eligieron como el compatriota más grande de su historia.</p>
<p>Comenzamos diciendo Hawai luz y sol. San Damián de Molokai fue la luz para los innumerables pacientes de lepra de Hawai y continúa después de muerto, siendo un sol para quienes conocen su historia de heroísmo y santidad en Hawai. Los Santos -como sabemos- son modelos para los cristianos. Cada uno de nosotros está llamado a dar luz a los demás y alcanzar la santidad en nuestro ambiente, en nuestra vida. Ser sol para los demás. Pidámosle esa gracia a la Santísima Virgen María y habremos encontrado la razón de ser de nuestra vida. Ella que es Madre de la Misericordia nos la obtendrá.</p></div>
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													<a href="https://www.acfmisericordia.org/santa-maria-de-la-acogida/">Santa María de la Acogida</a>
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													<a href="https://www.acfmisericordia.org/santa-maria-de-las-cuatro/">Santa María de las cuatro palabras</a>
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					<p class="post-meta">por <span class="author vcard"><a href="https://www.acfmisericordia.org/author/adminacfmisericordia/" title="Mensajes de Administrador" rel="author">Administrador</a></span> | <span class="published">Abr 12, 2022</span> | <a href="https://www.acfmisericordia.org/category/historias/santa-maria/" rel="tag">Santa María</a></p><div class="post-content"><div class="post-content-inner"><p>Santa María de las cuatro palabras Señor Jesús, al entrar en este mundo, enviado por el Padre, dijiste entusiasmado: “Padre, me has dado un cuerpo apto para todo sacrificio: aquí estoy, para hacer tu voluntad”. Infunde en mi corazón los mismos sentimientos que...</p>
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			<article id="post-2652" class="et_pb_post clearfix et_pb_blog_item_0_2 post-2652 post type-post status-publish format-standard has-post-thumbnail hentry category-santa-maria tag-santa-maria-de-la-vida-oculta">

				<div class="et_pb_image_container"><a href="https://www.acfmisericordia.org/santa-maria-de-las-esperas/" class="entry-featured-image-url"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.acfmisericordia.org/wp-content/uploads/2022/02/virgen-de-la-dulce-espera_1-400x250.jpg" alt="Santa María de las esperas" class="" srcset="https://www.acfmisericordia.org/wp-content/uploads/2022/02/virgen-de-la-dulce-espera_1.jpg 479w, https://www.acfmisericordia.org/wp-content/uploads/2022/02/virgen-de-la-dulce-espera_1-400x250.jpg 480w " sizes="(max-width:479px) 479px, 100vw "  width="400" height="250" /></a></div>
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													<a href="https://www.acfmisericordia.org/santa-maria-de-las-esperas/">Santa María de las esperas</a>
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					<p class="post-meta">por <span class="author vcard"><a href="https://www.acfmisericordia.org/author/adminacfmisericordia/" title="Mensajes de Administrador" rel="author">Administrador</a></span> | <span class="published">Feb 20, 2022</span> | <a href="https://www.acfmisericordia.org/category/historias/santa-maria/" rel="tag">Santa María</a></p><div class="post-content"><div class="post-content-inner"><p>Santa María de las esperas   Santísima Virgen María, Madre de Dios, que es rico de tiempo y de larga espera; nosotros, pobres de tiempo y con escasa capacidad de aguante, que tenemos que estar esperando constantemente y nos cuesta mucho esperar, implóranos tu...</p>
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		<title>San Damián de Molokai</title>
		<link>https://www.acfmisericordia.org/san-damian-de-molokai/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 10 Apr 2021 10:07:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Santos y bienaventurados]]></category>
		<category><![CDATA[San Damián de Molokai]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La entrada <a href="https://www.acfmisericordia.org/san-damian-de-molokai/">San Damián de Molokai</a> se publicó primero en <a href="https://www.acfmisericordia.org">Asociación Misericordia</a>.</p>
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				<div class="et_pb_text_inner"><h3 style="text-align: center;"><em><span style="color: #ff0000;">Hawai: luz y sol</span></em></h3>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;">Ud. Amigo lector seguro que ha escuchado oír hablar de las islas Hawai. Y la primera impresión que le viene a su mente al escuchar ese nombre es bellas playas, altas palmeras, risas, alegría y bienestar. Sufrimiento, enfermedad, dolor y muerte no son palabras que se le vienen a la mente al escuchar Hawai. Y puede ser que tampoco entrega, caridad, heroísmo y santidad.</p>
<p style="text-align: left;">Sin embargo, continúe a leer este artículo y se llevará una sorpresa. Una interesante y profunda sorpresa.</p>
<p style="text-align: left;"> Pero volvamos al continente europeo. En la ciudad de Tremeloo en Bélgica, nació un bebé el 3 de enero de 1840, que ya siendo niño en las manualidades infantiles, se destacaba por construir casas que recordaban las que ocupaban los misioneros en la selva. Un día junto con su hermana decidió -aún siendo un chiquillo- irse de la casa familiar, para haciéndose ermitaños, ambos dedicar su vida a la oración. Fueron rápidamente descubiertos y devueltos al hogar paterno.</p>
<p style="text-align: left;">Ese chico – que se llamaba Josef de Veuster, y que pasó a la historia como San Damián de Molokai-  tenía muy claro que su vocación era ser misionero. Un determinado día, escuchó en su parroquia, el sermón de un sacerdote redentorista que afirmara : <em>«Los goces de este mundo pasan pronto… Lo que se sufre por Dios permanece para siempre… El alma que se eleva a  Dios arrastra en pos de sí a otras almas… Morir por Dios es vivir verdaderamente  y hacer vivir a los demás».</em></p>
<p style="text-align: left;"><em style="font-size: 22px;"><span style="font-size: 22px; color: #ff0000;"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.acfmisericordia.org/wp-content/uploads/2021/04/san-damian-2-231x300.jpg" width="231" height="300" alt="" class="wp-image-1742 alignnone size-medium" style="font-size: 22px; display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;" /></span></em></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-size: 16px;">Esas palabras marcaron tanto su alma que  en 1859 ingresó en la Congregación de Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús y de María de Lovaina. Allí cultivó una gran admiración por San Francisco Javier a quien le pedía con insistencia:: </span><em style="font-size: 16px;">«Por favor,</em><em style="font-size: 16px;"> </em><em style="font-size: 16px;">alcánzame</em><em style="font-size: 16px;"> </em><em style="font-size: 16px;">de</em><em style="font-size: 16px;"> </em><em style="font-size: 16px;">Dios</em><em style="font-size: 16px;"> </em><em style="font-size: 16px;">la</em><em style="font-size: 16px;"> </em><em style="font-size: 16px;">gracia</em><em style="font-size: 16px;"> </em><em style="font-size: 16px;">de ser</em><em style="font-size: 16px;"> </em><em style="font-size: 16px;">un misionero </em><em style="font-size: 16px;"> </em><em style="font-size: 16px;">como</em><em style="font-size: 16px;"> </em><em style="font-size: 16px;">tú».</em><em style="font-size: 16px;"> </em><span style="font-size: 16px;">La ocasión llegó al enfermar su hermano, el padre Pánfilo, religioso de la misma Orden, que estaba destinado a Hawai. El entonces, fue destinado para  sustituirlo. Inició el viaje -que sería una travesía complicada &#8211; en 1863.</span></p>
<p style="text-align: left;"> Y en 1864, el 24 de mayo, Fiesta de María Auxiliadora, fue ordenado sacerdote en Honolulu, la capital como sabemos de aquellas islas.</p>
<p style="text-align: left;"> Una de las islas Hawái es Molokai o Moloka’i. Se trata de la quinta isla en tamaño.</p>
<p style="text-align: left;"> <em style="font-size: 22px;"><span style="font-size: 22px; color: #ff0000;"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.acfmisericordia.org/wp-content/uploads/2021/04/Isla-Molokai-300x141.jpg" width="419" height="197" alt="" class="wp-image-1743 alignnone size-medium" style="font-size: 22px; display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;" /></span></em></p>
<p style="text-align: left;">Nos remontamos al año 1873 cuando una terrible noticia se esparció por todas partes. La terrible enfermedad de la lepra había surgido y como consecuencia de eso el Rey Kamehameha IV decidió que todos los leprosos del reino fueran trasladados a la isla, para allí vivir en una colonia establecida solo para ellos.</p>
<p style="text-align: left;"> ¿Qué relación hubo entre esa epidemia y aquél chiquillo belga, que ya como sacerdote misionero vivía en Hawai?. En nuestro próximo artículo encontrarás la respuesta. Y luz y sol&#8230;</p>
<p>&nbsp;</p></div>
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			<article id="post-2801" class="et_pb_post clearfix et_pb_blog_item_1_0 post-2801 post type-post status-publish format-standard has-post-thumbnail hentry category-santa-maria tag-santa-maria-virgen-de-la-acogida">

				<div class="et_pb_image_container"><a href="https://www.acfmisericordia.org/santa-maria-de-la-acogida/" class="entry-featured-image-url"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.acfmisericordia.org/wp-content/uploads/2022/10/San-Maria-Acogida-400x250.jpg" alt="Santa María de la Acogida" class="" srcset="https://www.acfmisericordia.org/wp-content/uploads/2022/10/San-Maria-Acogida.jpg 479w, https://www.acfmisericordia.org/wp-content/uploads/2022/10/San-Maria-Acogida-400x250.jpg 480w " sizes="(max-width:479px) 479px, 100vw "  width="400" height="250" /></a></div>
														<h2 class="entry-title">
													<a href="https://www.acfmisericordia.org/santa-maria-de-la-acogida/">Santa María de la Acogida</a>
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					<p class="post-meta">por <span class="author vcard"><a href="https://www.acfmisericordia.org/author/adminacfmisericordia/" title="Mensajes de Administrador" rel="author">Administrador</a></span> | <span class="published">Oct 6, 2022</span> | <a href="https://www.acfmisericordia.org/category/historias/santa-maria/" rel="tag">Santa María</a></p><div class="post-content"><div class="post-content-inner"><p>Santa María de la Acogida &nbsp; María es la criatura mejor acogida por Dios. “Has hallado gracia delante de Dios” le dice el ángel, la que mejor ha acogido la gracia y la Palabra de Dios, y la que mejor nos acoge a nosotros “pecadores, ahora y en la hora de nuestra...</p>
</div></div>			
			</article>
				
			<article id="post-2689" class="et_pb_post clearfix et_pb_blog_item_1_1 post-2689 post type-post status-publish format-standard has-post-thumbnail hentry category-santa-maria tag-santa-maria-virgen-de-las-espigas">

				<div class="et_pb_image_container"><a href="https://www.acfmisericordia.org/santa-maria-de-las-cuatro/" class="entry-featured-image-url"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.acfmisericordia.org/wp-content/uploads/2022/03/Santa-Maria-de-las-cuatro-palabras-400x250.jpeg" alt="Santa María de las cuatro palabras" class="" srcset="https://www.acfmisericordia.org/wp-content/uploads/2022/03/Santa-Maria-de-las-cuatro-palabras.jpeg 479w, https://www.acfmisericordia.org/wp-content/uploads/2022/03/Santa-Maria-de-las-cuatro-palabras-400x250.jpeg 480w " sizes="(max-width:479px) 479px, 100vw "  width="400" height="250" /></a></div>
														<h2 class="entry-title">
													<a href="https://www.acfmisericordia.org/santa-maria-de-las-cuatro/">Santa María de las cuatro palabras</a>
											</h2>
				
					<p class="post-meta">por <span class="author vcard"><a href="https://www.acfmisericordia.org/author/adminacfmisericordia/" title="Mensajes de Administrador" rel="author">Administrador</a></span> | <span class="published">Abr 12, 2022</span> | <a href="https://www.acfmisericordia.org/category/historias/santa-maria/" rel="tag">Santa María</a></p><div class="post-content"><div class="post-content-inner"><p>Santa María de las cuatro palabras Señor Jesús, al entrar en este mundo, enviado por el Padre, dijiste entusiasmado: “Padre, me has dado un cuerpo apto para todo sacrificio: aquí estoy, para hacer tu voluntad”. Infunde en mi corazón los mismos sentimientos que...</p>
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			</article>
				
			<article id="post-2652" class="et_pb_post clearfix et_pb_blog_item_1_2 post-2652 post type-post status-publish format-standard has-post-thumbnail hentry category-santa-maria tag-santa-maria-de-la-vida-oculta">

				<div class="et_pb_image_container"><a href="https://www.acfmisericordia.org/santa-maria-de-las-esperas/" class="entry-featured-image-url"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.acfmisericordia.org/wp-content/uploads/2022/02/virgen-de-la-dulce-espera_1-400x250.jpg" alt="Santa María de las esperas" class="" srcset="https://www.acfmisericordia.org/wp-content/uploads/2022/02/virgen-de-la-dulce-espera_1.jpg 479w, https://www.acfmisericordia.org/wp-content/uploads/2022/02/virgen-de-la-dulce-espera_1-400x250.jpg 480w " sizes="(max-width:479px) 479px, 100vw "  width="400" height="250" /></a></div>
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													<a href="https://www.acfmisericordia.org/santa-maria-de-las-esperas/">Santa María de las esperas</a>
											</h2>
				
					<p class="post-meta">por <span class="author vcard"><a href="https://www.acfmisericordia.org/author/adminacfmisericordia/" title="Mensajes de Administrador" rel="author">Administrador</a></span> | <span class="published">Feb 20, 2022</span> | <a href="https://www.acfmisericordia.org/category/historias/santa-maria/" rel="tag">Santa María</a></p><div class="post-content"><div class="post-content-inner"><p>Santa María de las esperas   Santísima Virgen María, Madre de Dios, que es rico de tiempo y de larga espera; nosotros, pobres de tiempo y con escasa capacidad de aguante, que tenemos que estar esperando constantemente y nos cuesta mucho esperar, implóranos tu...</p>
</div></div>			
			</article>
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		<title>Inmaculada Concepción</title>
		<link>https://www.acfmisericordia.org/inmaculada-concepcion-3/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 19 May 2020 10:56:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Santos y bienaventurados]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La entrada <a href="https://www.acfmisericordia.org/inmaculada-concepcion-3/">Inmaculada Concepción</a> se publicó primero en <a href="https://www.acfmisericordia.org">Asociación Misericordia</a>.</p>
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				<div class="et_pb_text_inner"><h2>El dogma de la Inmaculada Concepción</h2>
<p>La Inmaculada Concepción de María es el dogma de fe que declara que, por una gracia especial de Dios, Ella fue preservada de todo pecado desde su concepción.</p>
<p>En el año 2014 se celebra el 160 aniversario de la Proclamación del Dogma de que María fue concebida sin pecado original, sin mancha. El dogma fue proclamado por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854, en su bula Ineffabilis Deus.</p>
<p>«…declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de todo mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelado por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles … »   Pío IX, bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de (1854)</p>
<p>La Concepción: Es el momento en el cual Dios crea el alma y la infunde en la materia orgánica procedente de los padres. La concepción es el momento en que comienza la vida humana. María quedó preservada de toda carencia de gracia santificante desde que fue concebida en el vientre de su madre Santa Ana. Es decir, María es la «llena de gracia» desde su concepción. Cuando hablamos de la Inmaculada Concepción no se trata de la concepción de Jesús, quien, claro está, también fue concebido sin pecado.</p>
<p>«Dios inefable, (…) habiendo provisto desde toda la eternidad la ruina lamentabilísima de todo el género humano que había de derivarse de la culpa de Adán, y habiendo determinado, en el misterio escondido desde todos los siglos, culminar la primera obra de su bondad por<br />medio de la encarnación del Verbo (…), eligió y señaló desde el principio y antes de todos los siglos a su unigénito Hijo, una Madre, para que, hecho carne de Ella, naciese en la feliz plenitud de los tiempos; y tanto la amó por encima de todas las criaturas, que solamente en Ella se complació con señaladísima benevolencia</p>
<p>Como nos indican las anteriores palabras de Pío IX, la concepción inmaculada de la Virgen María es un maravilloso misterio de amor. La Iglesia lo fue descubriendo poco a poco, al andar de los tiempos. Hubieron de transcurrir siglos hasta que fuera definido como dogma de fe.</p>
<p>Dirijamos, pues, nuestra mirada en este tiempo de Adviento a María, que preparó a conciencia el primer y verdadero adviento. Nadie como Ella supo interpretar los signos de los tiempos, sintiendo que el Señor estaba cerca, Ella oró como nadie con el Salmo 24:<br />«Descúbrenos, Señor, tus caminos, guíanos con la verdad de tu doctrina. Tú eres nuestro Dios y salvador y tenemos en ti nuestra esperanza»</p>
<p>Y cuando le fue propuesta la maternidad, nada menos que del mismísimo Hijo de Dios, no quiso decir que no. Su vida fue un «sí «rotundo a los planes de Dios.</p>
<p>Siendo Ella, con su sí, quien propició que el Dios lejano se hiciera nuestro, y a partir de la encarnación de su Hijo, Dios tuviera otro título que antes no tenía: Emmanuel», el Dios con nosotros, el Salvador, el que puso su tienda entre nosotros.</p>
<p>Parece que de María tendríamos que explayarnos hasta la última semana de Adviento, pero quién mejor que Ella para abrir y disponer los corazones para que esta Navidad no tenga las características de ser sólo una fiesta más, o mejor la fiesta de las fiestas, donde hay de todo, pero donde se siente muchas veces un vacío, no tanto por las cosas de las que no se pudo disponer para la fiesta y el festejo, sino precisamente por no haber dispuesto el corazón, para hacer ahí el Adviento, la llegada, la recepción y la acogida para el recién nacido.</p>
<p>Navidad será entonces un festejo anticipado de la Pascua del Señor. Sin su encarnación, no hubiera sido posible ni la entrega, ni la redención, ni la cruz; pero tampoco la Resurrección y la vuelta de los hijos de Dios a la casa, al Reino, a los brazos amorosos del buen Padre Dios. La Navidad nos hermanará en torno al Divino Niño, nos hará compadecernos y enternecernos a la vista de quien se convierte en la presencia más cercana del Dios de los Cielos, y de la tierra.</p>
<p>María es un signo anticipado: de limpieza, de belleza, de santidad, de perfección, de plenitud, de vida nueva, de victoria pascual. Es un anticipo del ideal humano, del proyecto que Dios había soñado para el hombre. Un modelo, por lo tanto, para cada persona humana, para cada creyente, para la Iglesia, para la humanidad. Lo que tanto soñamos y deseamos es posible, en María se ha realizado ya.</p>
<p>Alegre aurora. Cuando aparecen las primeras luces del día, cuando amanece o mañanea, admiramos los tonos de color que vencen la oscuridad nocturna, Y nos alegramos. La luz, además de ofrecernos claridad, nos llena de alegría. Así es la Virgen Inmaculada, suave luz que anuncia victoria sobre el pecado y la muerte, señal segura de que se acerca el día, buena noticia para todos los hijos de la noche, causa de nuestra alegría.</p>
<p>Alegría verdadera, porque nos garantiza salvación y victoria. Después de tantos fracasos, después de tantas derrotas, por fin podemos levantar cabeza. El poder de las tinieblas ha sido superado. En la madre aparece un punto de luz primero, como una flor, pero la luz va creciendo hasta el encanto. Es un regalo, no sólo para los ojos, sino para toda el alma.<br />Pero la aurora es un anuncio solamente, ella no tiene identidad propia, es una adelantada de otra realidad original, que es el sol. La aurora no es el día, sino que lo anuncia, lo prepara. Sus luces y colores no son propios, sino del sol. La aurora es algo relativo, sin el sol nada sería. Así es María con relación a Cristo, nuestro día y nuestro sol.</p></div>
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			<article id="post-2801" class="et_pb_post clearfix et_pb_blog_item_2_0 post-2801 post type-post status-publish format-standard has-post-thumbnail hentry category-santa-maria tag-santa-maria-virgen-de-la-acogida">

				<div class="et_pb_image_container"><a href="https://www.acfmisericordia.org/santa-maria-de-la-acogida/" class="entry-featured-image-url"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.acfmisericordia.org/wp-content/uploads/2022/10/San-Maria-Acogida-400x250.jpg" alt="Santa María de la Acogida" class="" srcset="https://www.acfmisericordia.org/wp-content/uploads/2022/10/San-Maria-Acogida.jpg 479w, https://www.acfmisericordia.org/wp-content/uploads/2022/10/San-Maria-Acogida-400x250.jpg 480w " sizes="(max-width:479px) 479px, 100vw "  width="400" height="250" /></a></div>
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													<a href="https://www.acfmisericordia.org/santa-maria-de-la-acogida/">Santa María de la Acogida</a>
											</h2>
				
					<p class="post-meta">por <span class="author vcard"><a href="https://www.acfmisericordia.org/author/adminacfmisericordia/" title="Mensajes de Administrador" rel="author">Administrador</a></span> | <span class="published">Oct 6, 2022</span> | <a href="https://www.acfmisericordia.org/category/historias/santa-maria/" rel="tag">Santa María</a></p><div class="post-content"><div class="post-content-inner"><p>Santa María de la Acogida &nbsp; María es la criatura mejor acogida por Dios. “Has hallado gracia delante de Dios” le dice el ángel, la que mejor ha acogido la gracia y la Palabra de Dios, y la que mejor nos acoge a nosotros “pecadores, ahora y en la hora de nuestra...</p>
</div></div>			
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			<article id="post-2689" class="et_pb_post clearfix et_pb_blog_item_2_1 post-2689 post type-post status-publish format-standard has-post-thumbnail hentry category-santa-maria tag-santa-maria-virgen-de-las-espigas">

				<div class="et_pb_image_container"><a href="https://www.acfmisericordia.org/santa-maria-de-las-cuatro/" class="entry-featured-image-url"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.acfmisericordia.org/wp-content/uploads/2022/03/Santa-Maria-de-las-cuatro-palabras-400x250.jpeg" alt="Santa María de las cuatro palabras" class="" srcset="https://www.acfmisericordia.org/wp-content/uploads/2022/03/Santa-Maria-de-las-cuatro-palabras.jpeg 479w, https://www.acfmisericordia.org/wp-content/uploads/2022/03/Santa-Maria-de-las-cuatro-palabras-400x250.jpeg 480w " sizes="(max-width:479px) 479px, 100vw "  width="400" height="250" /></a></div>
														<h2 class="entry-title">
													<a href="https://www.acfmisericordia.org/santa-maria-de-las-cuatro/">Santa María de las cuatro palabras</a>
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					<p class="post-meta">por <span class="author vcard"><a href="https://www.acfmisericordia.org/author/adminacfmisericordia/" title="Mensajes de Administrador" rel="author">Administrador</a></span> | <span class="published">Abr 12, 2022</span> | <a href="https://www.acfmisericordia.org/category/historias/santa-maria/" rel="tag">Santa María</a></p><div class="post-content"><div class="post-content-inner"><p>Santa María de las cuatro palabras Señor Jesús, al entrar en este mundo, enviado por el Padre, dijiste entusiasmado: “Padre, me has dado un cuerpo apto para todo sacrificio: aquí estoy, para hacer tu voluntad”. Infunde en mi corazón los mismos sentimientos que...</p>
</div></div>			
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			<article id="post-2652" class="et_pb_post clearfix et_pb_blog_item_2_2 post-2652 post type-post status-publish format-standard has-post-thumbnail hentry category-santa-maria tag-santa-maria-de-la-vida-oculta">

				<div class="et_pb_image_container"><a href="https://www.acfmisericordia.org/santa-maria-de-las-esperas/" class="entry-featured-image-url"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.acfmisericordia.org/wp-content/uploads/2022/02/virgen-de-la-dulce-espera_1-400x250.jpg" alt="Santa María de las esperas" class="" srcset="https://www.acfmisericordia.org/wp-content/uploads/2022/02/virgen-de-la-dulce-espera_1.jpg 479w, https://www.acfmisericordia.org/wp-content/uploads/2022/02/virgen-de-la-dulce-espera_1-400x250.jpg 480w " sizes="(max-width:479px) 479px, 100vw "  width="400" height="250" /></a></div>
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													<a href="https://www.acfmisericordia.org/santa-maria-de-las-esperas/">Santa María de las esperas</a>
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					<p class="post-meta">por <span class="author vcard"><a href="https://www.acfmisericordia.org/author/adminacfmisericordia/" title="Mensajes de Administrador" rel="author">Administrador</a></span> | <span class="published">Feb 20, 2022</span> | <a href="https://www.acfmisericordia.org/category/historias/santa-maria/" rel="tag">Santa María</a></p><div class="post-content"><div class="post-content-inner"><p>Santa María de las esperas   Santísima Virgen María, Madre de Dios, que es rico de tiempo y de larga espera; nosotros, pobres de tiempo y con escasa capacidad de aguante, que tenemos que estar esperando constantemente y nos cuesta mucho esperar, implóranos tu...</p>
</div></div>			
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<p>La entrada <a href="https://www.acfmisericordia.org/inmaculada-concepcion-3/">Inmaculada Concepción</a> se publicó primero en <a href="https://www.acfmisericordia.org">Asociación Misericordia</a>.</p>
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		<title>San José</title>
		<link>https://www.acfmisericordia.org/san-jose-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Mar 2020 12:14:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Santos y bienaventurados]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La entrada <a href="https://www.acfmisericordia.org/san-jose-2/">San José</a> se publicó primero en <a href="https://www.acfmisericordia.org">Asociación Misericordia</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><div class="et_pb_section et_pb_section_15 et_section_regular" >
				
				
				
				
				
				
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				<div class="et_pb_text_inner"><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14px;">San José es una figura sencilla y humilde, silenciosa y pobre en apariencia, pero Dios le ha encomendado una misión única y maravillosa. Este hombre del silencio es un hombre aparte, aun en medio de los bienaventurados.</span></p>
<p style="text-align: justify;">Era de la estirpe real, de familia de David. Dios le muestra un amor preferencial, y él responde sereno, fiel y agradecido.</p>
<p style="text-align: justify;"><!-- /divi:paragraph --></p>
<p style="text-align: justify;"><!-- divi:paragraph -->José, <em>varón justo</em>, era un verdadero israelita en el que no había engaño. Era también un apuesto doncel, no un anciano con barbas. <em>Por verosímil se ha de tener –comenta Bernardo de Bastos-, que cuando se desposó con la Virgen era un apuesto adulto, cual convenía a una esposa joven y bellísima.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><!-- /divi:paragraph --></p>
<p style="text-align: justify;"><!-- divi:paragraph -->José va conociendo que María es la obra maestra de Dios, reúne todas las maravillas de la creación, la hija de las complacencias del Padre, el paraíso del Espirito Santo, la Madre del Verbo hecho carne. Y él es el esposo de María, esposo  virgen como ella, con derecho a una santa e inefable ternura, que era para él una gloria celeste. Pero esta dignidad José la acepta y ejerce desde la discreción y el silencio.</p>
<p style="text-align: justify;"><!-- /divi:paragraph --></p>
<p style="text-align: justify;"><!-- divi:paragraph -->Con ser esto mucho, la gloria del humilde José es todavía más alta. Además de esposo de María, y por serlo, José es Padre legal de Jesús. No es su padre biológico, pero es padre real y verdadero, pues la biología no es la única realidad. Por ejemplo, la ley del levirato ordenaba que, si un hombre moría sin descendencia, su hermano se casase con la viuda, y el primer hijo seria legalmente hijo del difunto con todas las consecuencias.</p>
<p style="text-align: justify;"><!-- /divi:paragraph --></p>
<p style="text-align: justify;"><!-- divi:paragraph -->José es, pues, padre verdadero de Jesús… Una paloma, con un dátil en el pico, sobrevolaba un huerto. Dejó caer el dátil. Arraigó en aquella buena tierra, creció y se convirtió  en una hermosa palmera. El hortelano no había sembrado la palmera, pero ha crecido en su huerto, y por tanto le pertenece. Cuando crezca la palmera, la admirarán las gentes y bendecirán la buena tierra. Nadie quizá se acordara del hortelano que la cuidó con amor. San Francisco de Sales explica la analogía similar. El hortelano es San José. El huerto es María su esposa. La paloma es el Espirito Santo. La palmera es Jesús, palmera que pertenece a José, esposo de María y dueño del huerto.</p>
<p style="text-align: justify;"><!-- /divi:paragraph --></p>
<p style="text-align: justify;"><!-- divi:paragraph -->Un momento difícil y clave en la vida de José fue el descubrir la maternidad de María. Son las llamadas dudas de José. Según el P. Pozo y otros autores de prestigio, María habría comunicado a José su nueva situación milagrosa, debida a la acción del Espirito Santo. Entonces José no duda de María ni de lo que ella le comunica, sino que está perplejo ante el misterio y no sabe qué actitud tomar. Lo mejor sería marcharse en secreto, pues ¿cómo hacerse pasar por padre de un niño venido de Dios?</p>
<p style="text-align: justify;"><!-- /divi:paragraph --></p>
<p style="text-align: justify;"><!-- divi:paragraph -->Entonces interviene el Ángel. LE dice que no debe marcharse, le confirma el misterio ya desvelado por María, y le da a conocer su misión con respecto al Mesías.<br /> <em>Le pondrá por nombre Jesús</em>, lo que equivale a decirle que será su padre jurídico, y así Jesús será jurídicamente hijo de David.</p>
<p style="text-align: justify;"><!-- /divi:paragraph --></p>
<p style="text-align: justify;"><!-- divi:paragraph -->José cumplió fielmente su misión como esposo de María y padre de Jesús. Ya no tiene vida propia ni propia voluntad. Fue digno de custodiar los más ricos tesoros del cielo y de la tierra. Hoy sigue protegiendo a la Iglesia como Patrono Universal. Entre sus más grandes devotos se cuentan Santa Teresa y el Beato Manuel Domingo y Sol.</p>
<p style="text-align: justify;"><!-- /divi:paragraph --></p>
<p style="text-align: justify;"><!-- divi:paragraph -->José feliz entre todos los hombres, murió en brazos de la Madre de Dios, y Dios mismo cerró sus ojos. Es patrono de la buena muerte.  <em>José, cuando la agonía de la muerte me llegare, tu patrocinio me ampare y el de tu esposa María</em>.</p>
<p><!-- /divi:paragraph --></div>
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			</div></p>
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